No lograron matar a Lavandera, pero matan a sus animales: el vídeo de El Comentario TV 23/07/2006 - 17:00 h

Hemos esperado a que el diario El Mundo se hiciese eco de lo sucedido, la semana pasada, en Deva, Gijón, con el nuevo atentado contra Lavandera, esta vez contra algo muy importante para él, sus animales, para dar a conocer hoy el vídeo que hemos tenido la desgracia de grabar el día en el que sucedieron los hechos que narra, en ese periódico, Fernando Múgica. Múgica relata lo sucedido en en el mismo escenario en el que el testigo clave del 11-M, Francisco Javier Lavandera Villazón, fue tiroteado, en uno de los más vergonzosos episodios de la política y el periodimo en esta desgraciada comunidad autónoma. Ahora ya sabemos la verdad. Sabemos que estamos a merced de una auténtica mafia y que los responsables políticos de esta situación, ni dan la cara, ni las más elementales explicaciones, salvo para intentar deshacer la imágen de este testigo, con intenciones que en ningún caso pueden responder a eso que los cándidos llaman inocencia. Si son inocentes, políticamente hablando, ¿por qué ocultan la verdad? ¿Por qué intentan desprestigiar de manera tan vil a este testigo? ¿Por qué a estas alturas no han tenido la decencia de dar una explicación sobre la terrible muerte de su mujer a la vista de todo el mundo?

Antonio Trevín, delegado del Gobierno en Asturias, responsable de la seguridad en esta tierra, podría habernos ahorrado las terribles escenas que hoy publica ese diario y que pueden contemplar ustedes en el vídeo que hemos colgado en You Tube, para que pueda ser contemplado por toda la ciudadanía, como una más de las pruebas de la deriva mafiosa que preside el comportamiento de la máxima autoridad gubernativa del Principado.Y decimos que nos lo podría haber ahorrado, por una razón muy sencilla, porque siendo la máxima autoridad en materia de seguridad, él y su amigo de veraneos llaniscos, el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, tenían la obligación de proteger a Lavandera y sus bienes. No sólo siguen sin protegerle, sino que incluso se le quitó la pistola que le salvó la vida en el atentado anterior, una pistola que era la única defensa de este hombre, después de que el juez del Olmo le retirase la protección, en una decisión inconcebible, dada la importancia de su testimonio para esclarecer lo sucedido en ese atentado que costó la vida a doscientos españoles.

Antecedentes no le faltan a Trevín de comportamientos poco respetuosos con las personas que no son de su agrado. Él convirtió Llanes en un territorio sin ley. Su obsesión por transformar en un puro negocio inmobiliario aquel bellísimo concejo asturiano, abrió un enfrentamiento sin precedentes entre vecinos, convirtiéndose en la espita por la que entró en nuestro territorio la especulación inmobiliaria pura y dura que hoy se adueña de la costa asturiana creando una inusitada alarma colectiva, visible en el trabajo de las numerosas asociaciones cívicas que hoy tienen que dar la cara contra esa irresponsable obra treviniana. Los que durante años vivimos las tácticas contra la libertad de expresión, las demandas -por encargo- de todo tipo (que interpusieron los más variopintos personajes) contra quienes criticamos su mala política, sabemos de sus modos y sus maneras.

Cuando Dolores Campillo, alcaldesa de Llanes, la mejor alumna de Trevín, y su delegada en el negocio inmobiliario de aquel concejo, sacó a rastras y esposado del Pleno de Llanes al secretario de AVALL Domingo Goñi Tirapu, por sus protestas contra la desvergonzada operación inmobiliaria de La Talá, a Domingo le había pasado algo terrible. Goñi amaneció para encontrarse con su perro muerto a la puerta de su casa, con la cabeza destrozada. Aún así, Goñi se fue aquel día deshecho al pleno del Ayuntamiento de Llanes, en el que se iba a oficiar el funeral por un paisaje en cuya defensa llevaba empecinado años y años, con una camiseta en la que se decía "La Talá ilegal", y todavía tuvieron la desfachatez de esposarle y arrastrar su cuerpo en el salón de plenos hasta la puerta, como en una película del lejano oeste americano.

El pasado día nueve de julio, los ciudadanos españoles se enteraron, gracias al reportaje publicado por Fernando Mújica en El Mundo, de que gracias a esa pistola que ahora le han retirado, Lavandera logró salvar la vida, al repeler el atentado del que fue objeto, sobre cuyos pormenores se nos está ocultando prácticamente todo, pues este suceso fue despachado por nuestros periódicos –que guardan un alucinante mutismo en todo lo relacionado con este asunto-, como “la consecuencia de algún problema personal con algún delincuente”, en el caso de La Nueva España, o como “un asunto de rencillas personales que poco o nada tenga que ver con el sumario del 11-M”, en el del Comercio. La única respuesta que llegó de la administración, de acuerdo con La Nueva España del pasado día ocho, es que la Guardia Civil va a incrementar su “protección”: Su protección no era la adecuada y sigue sin serlo, y a pesar de las advertencias sucedió lo que sucedió. ¿Dónde está esa protección que prometió la delegación del Gobierno? ¡Para reprimir a los trabajadores de Izar no escatima medios!

Hoy, El Mundo deja a los medios de comunicación asturianos, una vez más, en evidencia, pues aquí se oculta de manera desvergonzada todo lo relacionado con este caso, después de haber despachado el episodio del tiroteo contra Lavandera, con esos comentarios, inspirados desde la Delegación del Gobierno, siguiendo la línea marcada por el ministro Rubalcaba, que intentó vender a los medios de Madrid, cuando se produjo aquel intento de asesinato, como un "ajuste de cuentas". ¿Cómo se puede llamar "ajuste de cuentas" a lo que le está sucediendo al hombre que denunció a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado las intenciones de una mafia, algunos de cuyos responsables están acusados de ser responsables, en el máximo grado, de la matanza de Atocha? ¿En qué país vivimos?

En medio de este panorama de indecencia generalizada, al que no escapa en absoluto el presidente del PP de Asturias, Ovidio Sánchez, cuyo partido no ha tenido todavía el detalle de pedir explicaciones de lo que está sucediendo, ni al propio delegado del Gobierno en Asturias, ni al Consejero de Justicia Francisco Javier García Valledor, responsable autonómico de la seguridad ciudadana, la única persona que está haciendo algo, es, como casi siempre, la diputada Alicia Castro, que ha pedido la compareciencia en el Congreso de los responsables de Interior, tanto cuando se produjo el tiroteo, como ahora que se acaba de conocer el nuevo atentado, esta vez contra la propiedad de un hombre acosado por un poder inmoral e implacable, que tuvo la desgracia de ser un ciudadano ejemplar en una comunidad decadente, y denunciar ante las autoridades lo que sabía, con la intención de evitar que sucediese lo que sucedió: que muchas personas inocentes muriesen en un atentado que cada vez presenta un perfil más oscuro.

Lo de los dirigentes asturianos del PP ya lo sabemos. Sabemos cómo actúan, incluso en el caso de este hombre que, por si no lo saben, se lo contamos: es un afiliado de ese partido político, cosa que para nosotros es irrelevante, pues se trata fundamentalmente de un ciudadano que cumplió con sus obligaciones, al que desde entonces se le está sometiendo a un acoso intimidatorio sin parangón. Lo curioso de todo esto es que luego, algunos, a los que parece importarles muy poco el destino de los seres humanos, van al Congreso de los Diputados a hacer exhibiciones atroces de demagogia, en defensa de los "grandes simios".

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