| Los políticos que maquinaron contra Carnero y Morala, cegados por el ánimo depredador, destruyeron una industria que se recupera en el resto de España |
24/02/2007 - 23:00 h |
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Tenemos campaña en
Escandalera, intentando llevarnos por el camino que nunca vamos a
tomar. Aquí ni ponemos ni hemos
puesto en cuestión la resolución judicial adoptada por el
Juez Lino Mayo Rubio, en el
procedimiento contra los sindicalistas Juan
Manuel Martínez Morala y Cándido
González Carnero, en el que ya es conocido como el Caso Morala y Carnero. Aquí
hablamos de política, no desacatamos las sentencias de los
jueces, puesto que el ámbito en el que deben dirimirse tales
cuestiones es el del propio sistema judicial, en el que hay un largo
camino de recursos, que es donde se deben plantear las evidentes
discrepancias que tienen los afectados -discrepancias ampliamente
compartidas por numerosos ciudanos que tienen ojos para ver-, sobre los
elementos materiales de prueba utilizados para elaborar una sentencia,
que como toda obra humana, es siempre discutible desde el respeto.
Quienes están intentando crear tal debate en Escandalera pierden
su tiempo. Nuestro respeto por jueces, fiscales y funcionarios de
policía es total. El respeto, amigas y amigas, es siempre
compatible con el acatamiento de una sentencia y con la discrepancia
respetuosa con sus contenidos que manifiestan los contertulios
sorprendidos con el vídeo elaborado por la Policía, en el
que se ve que el célebre cajetín semafórico sigue
mostrando su integridad tras la supuesta voladura, por lo que parece lógico pensar en un error de apreciación, sobre unos hechos que
sin duda van a volver a ser analizados, por personas expertas, en los
tribunales.
Es en cambio, en el terreno de la política, en donde sí
creemos que se debe discutir el procedimiento seguido para que se haya
llegado a dictar esa sentencia, puesto que no existen unos hechos
delictivos que produjesen en su momento la detención y puesta a
disposición de la Justicia de unos encausados que de haber
volado un cajetín con explosivos, habrían sido
inmediatamente llevados a comisaría, en lo que sería un
procedimiento creible, sino que el origen del
procesamiento de Carnero y Morala, se encuentra en una confusa
instrucción de la Delegación del Gobierno a la
Policía para que filmase una movilización sindical,
documentada con una solicitud de la propia Policía firmada poco
antes de los hechos, el 9 de marzo del año 2005, que se une a
una reclamación de daños del Ayuntamiento de
Gijón, que es la institución que, en combinación
con la propia Delegación del Gobierno, motivó el inicio
de un proceso kafkiano, que está lleno de elementos que nos
llevan a la evidencia de que estamos ante una maquinación de las
autoridades, cuya intención no es otra que quitar a estos dos
sindicalistas de en medio, por razones que nada tienen que ver, ni con
la seguridad pública, ni con el mantenimiento de los cajetines
semafóricos en buenas condiciones de uso.
El vídeo elaborado por la Policía de Gijón, a
instancias del Delegado del Gobierno Antonio
Trevín Lombán, y la reclamación formalizada
de manera surrealista por el ayuntamiento de Gijón, ponen a los
pies de los caballos a dos sindicalistas, que sin duda han sido
elegidos como cabezas de turco por las autoridades políticas del
PSOE e IU que impulsaron este procedimiento, para aterrorizar a los
ciudadanos asturianos que están descubriendo el impresionante
pastel urdido, por esas mismas autoridades, en los terrenos de los
astilleros de la bahía de Gijón, que en vez de seguir por
la senda de la recuperación y desarrollo de un
sector en auge en toda España, y
especialmente en las comunidades vasca y gallega, han sufrido un
daño irreversible, a causa de las maniobras desarrolladas para
poder sacarle el jugo a unos solares que sin duda pueden dar enormes
plusvalías, a la gran empresa que está detrás de
esta operación, a la espera de que se liquide la
oposición sindical y ciudadana a la misma, mediante la
creación de un clima de terror en el que se judicializa de
manera arbitraria y sospechosa la protesta cívica contra el
latrocinio depredador.

Este sábado, Antonio Trevín, que está enzarzado en un
visible pulso por el poder político en Asturias con el
presidente del Principado, Vicente
Álvarez Areces, lanzó una andanada, recogida en
Gijón por la agencia Europa Press, de lo más revelador,
en la que cargaba la responsabilidad por la crisis de la
construcción naval en Asturias al gobierno del Presidente
Vicente: respecto a la
acusación de los sindicalistas de que el delegado está
implicado en una "trama" para favorecer la especulación
urbanística en la zona donde se asientan los astilleros una vez
que se trasladen o cierren, Trevín
recordó que la Administración Central no tiene
competencia desde el punto de vista de la planificación de una
empresa. También indicó que la política
industrial, en todo caso, le corresponde al Gobierno regional.
Trevín de tonto no tiene un pelo, y sabe perfectamente que en
Gijón, hoy por hoy, todo el mundo es consciente de que el
promotor de la urbanización de los astilleros, en un
diseño creado para cargarse el sector naval y extraer todas las
plusvalías posibles a sus terrenos, fue Vicente Álvarez
Areces, cuando era alcalde de Gijón e inició la
urbanización de Poniente, tras haber creado dos playas
artificiales, una delante de cada uno de los dos astilleros que
sobrevivían a la reconversión. Areces también
metió de aquella en la pomada naval a Izquierda Unida,
consiguiendo, a través de la SOGEPSA que controlaba un Sergio Marqués, que estaba
atrapado en sus manos, los solares que entrambos concedieron a la
empresa Proseín, del Grupo Progea, cuyo delegado en Asturias, el
dirigente económico de IU en Gijón, José Antonio Hevia Braña,
escrituró personalmente los pisos de los llamados Edificios-Barco, en los que la empresa de IU
obtuvo unas jugosísimas plusvalías que taparon la boca
para siempre a esta coalición.
Trevín, que acaba de probar el hierro que Areces le metió
entre los omóplatos, paralizándole el desmonte que
está ejecutando en La Talá su alcaldesa-delegada de
Llanes, Dolores Álvarez
Campillo, no duda en echar balones fuera, e intentar endosarle a
Vicente Álvarez Areces un negocio, que en realidad sí
está impulsado por el Gobierno de Madrid, puesto que fue el
gobierno de José Luis
Rodríguez Zapatero, el que regaló en dos millones
de euros el solar de Izar a una empresa gallega que tiene sus propios
astilleros en capilla, afectados por el PGOU de Vigo, lo que descarta
cualquier duda sobre las evidentes intenciones de la
privatización de Izar.
Eduardo Donarie, socio
político de Trevín en el proyecto de poder socialista
conocido como la Tercera Vía, y máximo impulsor del
cierre de los astilleros de Gijón -disfrazándolo como traslado-, decía
hace unos días, con respecto al futuro de Naval Gijón
que actualmente, «el astillero
no tiene dueño y que los cuatro portacontenedores en
construcción van a arrojar unas pérdidas de 600.000
euros, ya que no se podrán cumplir los plazos legales. Es una
factoría obsoleta, sin instalaciones adecuadas para ser
referencia de futuro. Su situación es clara y tajante: o se
traslada a El Musel o se cierra». El dueño de los
terrenos de Naval Gijón es la sociedad estatal Pymar, pero aquí la
gestión se transfirió a un montaje pseudo empresarial en
el que participa el mismo personaje al que aparentemente
le regalaron Izar por dos millones, y sin embargo, la
prensa española se felicita estos días por lo bien que
van los negocios de Pymar en todas partes, salvo en Gijón,
donde la ruina se ha labrado durante años de manera deliberada,
mientras un conglomerado de empresas paralelas succionaba las ayudas a
la construcción de barcos y a la formación de personal.
Resulta muy clarificadora la
denuncia formulada públicamente por los diputados del PP Alicia Castro y Leopoldo Bertrand, recordando
cómo la propia Teresa
Fernández de la Vega aseguró hace tan sólo
unos meses que el regalo del solar de Izar al empresario "inexistente"
-en palabras de Donaire- de Naval Gijón, garantizaba su
continuidad, poco antes de que sus agentes en Asturias, Donaire y Trevín,
enseñaran
la oreja pidiendo su traslado en El Comercio con la ayuda de los
militantes afines a la Tercera Vía en el PSOE de Gijón -mientras se disparan los
rumores por la compraventa de solares y naves industriales adyacentes-,
ante el silencio cómplice de los dirigentes de IU entafarrados
con Progea en los Edificios Barco, lo que constituye un auténtico pijama de hormigón para la imagen y la credibilidad de los ecososcialistas de Gaspar Llamazares.
La maquinaciones inmobiliaras de la Tercera Vía del PSOE, ponen
en evidencia con toda la claridad, las motivaciones de la
Delegación del Gobierno, para ordenar a la policiá grabar
la cinta de vídeo que ha servido para incriminar a los
dirigentes sindicales de Naval Gijón, y quitarlos así de
en medio, por lo que estamos seguros de que en los próximos
meses, y mientras los sindicalistas preparan su defensa en otras
instancias judiciales, los ciudadanos que los apoyan, elaborarán
un amplio dossier ilustrado con todos estos datos contrastables, en el
que se debe reunir el material necesario para que se pueda presentar
una gran demanda en los tribunales de justicia, con la que se
podrá probar que estamos ante una operación impulsada por
la financiación de la política, a través de las
enormes e injustificables plusvalías que se pretenden obtener de
estos expoliados al Estado, que han sido enajenados a unos precios que
demuestran la existencia de un móvil ilícito y corrupto
en toda esta desgraciada y siniestra película.
El video de la Policía
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