El
Espectáculo vivido en directo por numero indeterminado de
ciudadanos, pero sin duda enorme, con el reality show del cierre de
Teleasturias en plan Gran Hermano, debería hacernos reflexionar
sobre el tipo
de comunidad que tenemos y el que podemos aspirar a tener, a poco que
nos demos
cuenta de una cuestión fundamental: una sociedad desarrollada
necesita
mediadores, y en Asturias tenemos una ciudadanía maravillosa que
carece de líderes,
pues la gravedad de los acontecimientos que vivimos, no se acompasa con
la
dimensión de las respuestas. Por eso parece que por todas partes
surgen
movimientos espontáneos de protesta, cabreo y disconformidad con
el sistema.
Pocos
podrán contar en su experiencia vital con una sensación
como la que se pudo vivir, desde las humildes instalaciones de esta
pequeña
gran cadena de televisión, en la noche del jueves al viernes de
esta primera
semana de marzo del año de desgracias del 2007.
El Principado
está vivo porque cuenta con el corazón de sus
gentes. La reacción de solidaridad fue increíble: las
llamadas, los correos
electrónicos, la presencia espontánea de las personas que
unánimemente se unieron,
en su indignada protesta contra el gobierno, a la desconcertada
plantilla que
el Partido Socialista Obrero Español e Izquierda Unida mandan al
paro, junto
con una inversión de mil millones de pesetas que se incinera en
la plaza pública,
a mayor gloria de los delirios de grandeza, la intolerancia, el
espíritu
totalitario y la desvergüenza de estos personajes que carecen del
menor escrúpulo
democrático.
En la
movilización catódica de Teleasturias, faltaron los
dirigentes sociales, los profesores universitarios, los escritores, los
escribidores; hablamos de ese cadáver de la historia que es la
clase
intelectual, un invento de los tiempos del choque entre el comunismo y
el
fascismo, que no resiste el impacto de la llegada del siglo XXI. La
opinión está
comprada, a sueldo de la administración, porque aquí no
basta con el salario
para vivir como mandan los cánones del consumo conspicuo, y
todos aquellos que
necesitan de subvenciones, cursos, cursillos, cursotes y concursos,
encuentros,
congresos y viajes pagados para complementar el salario –por muy
elevado que
sea-, están ausentes de los espacios de participación,
cuando no se trata de
hacer “pío-pío” al servicio de los personajes influyentes
que manejan las
chequeras.
La
decisión tomada por Vicente
Alberto Álvarez Areces se
materializó mediante persona interpuesta. Areces envió a
su hombre del
cuchillo, Luis Iturrioz, a
matar a la buena gente de Teleasturias, con su faca
de ejecutor, utilizando como pantalla a la empresa proveedora de
señal
audiovisual, para burlar así los plazos de cierre previstos en
la Ley de
Impulso de la Televisión Digital Terrestre (seis meses).
Teleasturias tuvo, de esta manera,
un día de gloria, el último de su existencia oficial, en
esta dramática jornada
que llenó de congoja el corazón de los espectadores. El
Gobierno cuenta ahora
con muchos meses de silencio mediático, y con margen de maniobra
para que todo
el mundo se olvide de este drama. Se trata, en definitiva, del viejo
truco de
ponerse colorado una sola vez, para librarse, a partir de ese momento,
de una
competencia insoportable para la RTPA, y si nadie ve la
televisión del
Gobierno, que nadie vea tampoco la que no es del Gobierno: la cerramos
y ya está.
Como Francisco Franco, cuando puso
dinamita al diario
Madrid, Vicente Alberto voló Teleasturias, con un pretexto que
es un puro y
duro fraude de ley. ¡Qué más da que dentro de diez
años una sentencia ponga en
solfa lo ocurrido! Dentro de diez años no nos quedará ni
un pelo en la cabeza,
y cualquiera sabe dónde estará Vicente Alberto, que
dispara con pólvora del
Rey, y nadie le pide cuentas.
A partir de
ahora aparecerán infundios y pretextos
ilimitados y crueles, con los que se intentará poner en solfa lo
que ha sido
una gloriosa jornada de solidaridad y nobles sentimientos, a base de
lanzar
todo tipo de mecanismos de opinión y falsas informaciones sin
posibilidades de
réplica. ¿Quién podrá desmentir todas las
justificaciones que se fabriquen ad
hoc? ¿En dónde se van a poder difundir las
réplicas todo lo que se va a decir?
A partir de ahora todos los espacios de información y
opinión, salvo Internet,
van a estar condicionados por los miles y miles de millones de las
antiguas pesetas,
con los que cuenta el Gobierno para retribuir estos servicios
mercenarios. 
Sólo nos
queda, en consecuencia, la reacción de la sociedad,
mediante la movilización e Internet como instrumento para la
información de esa
movilización, que se empezará a atisbar en la plaza de la
Escandalera de
Oviedo, donde confluyen todos los malestares de una comunidad
autónoma que está
llena de patologías. El glorioso nombre de la Escandalera se
convierte una vez
más en el kilómetro cero de la santa indignación
de los asturianos.
El local de
Teleasturias se puede convertir, a su vez, y durante una
larga temporada, en un centro de resistencia. Las ideas son muchas y a
partir de ahora hay que ponerlas en común. La cuestión es
cómo conseguir que
esa resistencia, inteligentemente articulada, permita la confluencia de
todos
los malestares, que son increiblemente profundos y diversos, puesto que
en estos días estamos viviendo
acontecimientos que encogen el corazón, protagonizados por la
dureza de corazón y la perversidad de la mente de nuestros
dirigentes, en muchos ámbitos de la vida pública,
laboral y social.
Hacía
muchos decenios que no contemplábamos procesos de
ajusticiamiento, cargas policiales, desalojos, intimidaciones,
espionaje y
persecución de la discrepancia individual y colectiva, como los
que tenemos
ahora, a diario, delante de nuestras miradas. El protagonista de este
horrible
clima social, es eso que sus protagonistas llaman el gobierno de la
izquierda
plural, un acuerdo forjado por dos grupos políticos, el PSOE e
IU, que han
perdido el más elemental respeto por los grandes valores con los
que se llenan
a diario la boca, pues sólo un grupo de locos aventureros pueden
cometer crímenes contra la libertad de expresión y los
derechos civiles como los que están comentiendo, y creer que van
a librarse de la reacción airada de los ciudadanos.
A partir de hoy,
y desde El Comentario TV, nos ponemos a
disposición de los trabajadores de Teleasturias y de los
ciudadanos que puedan
aportar su grano de arena, para apoyar la gran movilización, que
sin duda se va a
desarrollar en apoyo de este proyecto de comunicación
independiente, que confluye, en un
momento terrible de enfrentamiento político y social, con
conflictos terribles
planteados en el ambiente, a muy pocas meses de unas elecciones. La
situación
es explosiva, y tiene responsables con nombres y apellidos: Todos y cada uno de
los miembros de este Gobierno y sus redes de complicidades.
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