Los resultados
del Partido Popular en las últimas elecciones
autonómicas no fueron precisamente catastróficos, dada la
débil oposición
realizada, sí lo fueron en cambio, en la combinatoria resultante
para los
ayuntamientos, en los que se produjo un auténtico derrumbamiento
de lo que era
ya un magro poder municipal, con plazas fuertes como Ribadesella o
Navia, que
dejaban en evidencia la vana pretensión de conquistar
Valdés o Llanes, los
objetivos estratégicos en la costa, que Francisco Álvarez-Cascos
solía poner a
sus seguidores como referencia para una expansión del PP en
Asturias.
El desplome del
PP de Avilés –que no sacó partido de los
tremendos conflictos que allí vive el PSOE-, y los pobres
resultados de Gijón,
ante los graves problemas que tuvo el gobierno de la llamada “izquierda
plural”
–el Caso Carnero y Morala como corolario-, dejaron
Oviedo como plaza fuerte, en
donde Gabino de Lorenzo
experimenta el fenómeno inverso, pues al indiscutible
activo de su capacidad política, hay que añadir el efecto
trituradora de los
modos y las maneras desplegados en la ciudad por las direcciones del
Partido
Socialista e Izquierda Unida, masacrando el uno a sus militantes
díscolos y
expulsando los segundos a todos sus afiliados de un centro de
decisión clave
para el futuro de la comunidad.
La noticia de
una izquierda optimista emergente en Oviedo,
alrededor de la Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda, contestada por
el brutal
asalto de los profesionales de la partidocracia llamazarista a la sede
del PC
en la Plaza de América de la capital, no aminora en absoluto la
situación de
marginalidad de los opositores a de Lorenzo, con lo que se dibuja un
mapa
sorprendente. El famoso dibujo propagandístico del Alcalde, el
“Cerco de Oviedo”,
una imagen de raíz guerracivilista, es ya mucho más que
propaganda política,
para convertirse en el fiel retrato de lo que es ya el mapa electoral
del
Principado de Asturias.
No es
responsable la actitud de Ovidio
Sánchez,
desapareciendo del mapa, para dejar en manos de Reinerio Álvarez, Cristina
Coto, Fernando Goñi
y Joaquín Aréstegui
el “marrón” de salir a dar la cara, con
unas
declaraciones tan inoportunas como éstas que se produjeron
el día después,
cuando poco más de mil votos separaban el PP del PSOE, mientras
estaba
pendiente el recuento de la emigración:
“la victoria del
candidato del PP a la presidencia del Principado, Ovidio
Sánchez, el
"triunfador de estas elecciones", frente al actual presidente, el
socialista
Vicente Álvarez Areces,
a quien calificaron de "perdedor" de los
comicios autonómicos.
Un
empate virtual
entre PP y PSOE se convertía en una derrota clamorosa de los
conservadores, no
por la aritmética electoral, sino por la estulticia militante,
pues no debe
haber precedentes en los que buscar un caso similar: un candidato que
con un
resultado que en sí mismo no es malo, huye del electorado, y
deja a sus
lugartenientes la oportunidad de convertirse en responsables de un clamoroso
error de estrategia de partido.
A
los responsables
del Partido Socialista les faltó tiempo, nada más
concluir el recuento de la
emigración, para destrozar
la imagen pública de los que prácticamente
habían
sacado el mismo número de votos, y ya habían perdido
cualquier atisbo de
credibilidad, para reivindicar el desastre municipal, como la
consecuencia de una
política caciquil, en una Asturias en la que se niega el pan y
la sal a los
pequeños concejos sin pegada política, que no
están alineados en el grupo de
gobierno.
Es
ése, además, un
argumento reversible, pues si bien es cierto que muchos ciudadanos
saben que en
los ayuntamientos se vota a los candidatos que van de la mano del
ejecutivo
regional, porque lo que la gente quiere es hormigón para sus
calellas, no es
menos cierto que cada partido es soberano para presentar candidatos que
generen
expectativas, o, como sucedió una vez más con los
conservadores, apostar por
quien partía como seguro perdedor, aunque fuese ganador por
mayoría simple,
pues el apoyo de IU al PSOE es algo consustancial al oportunismo
llamazarista.
Tuvo
que transcurrir
una semana, desde las elecciones para que Gabino de Lorenzo ejerciese de
presidente del PP “in pectore”, llenando el vacío dejado por
Ovidio Sánchez,
con unas
declaraciones a La Nueva España incrustadas en medio de una
entrevista, en la que el que ya se había convertido en
bastión pepero en
Asturias, hacía las declaraciones imprescindibles:
"todo
lo que no sea gobernar huele a derrota. Aquí no
gobernamos. Se ha perdido con dignidad. Honrosamente. Ha habido
sorpresas
difíciles de explicar y el partido regional tiene que
analizarlas y tomar
medidas, pero en este momento lo que toca es la normalidad y prepararse
para el
gran objetivo de hacer de Rajoy presidente del Gobierno".
Es la pura
lógica de la política. Diga lo que diga José Luis
Rodríguez Zapatero, el fantasma de las elecciones
anticipadas, a convocar en
agosto, para la segunda mitad de octubre, recorre todas las redacciones
y los
cuarteles generales de los partidos. Convocar un congreso del PP, tal y
como
piden algunos, abrir un proceso de debate interno en definitiva,
apartaría a
los ya desmoralizados afiliados de este partido de su labor inmediata,
que es
recuperar el pulso perdido y concentrar sus fuerzas en las elecciones
generales, pues como todo el mundo sabe, se celebrarán antes que
las próximas autonómicas, de una manera inapelable, y un
debate de sucesión incierta, no es el mejor escenario de trabajo.
Pilar Fernández Pardo se
lanzó a la piscina al día siguiente
de las declaraciones del alcalde de Oviedo, demostrando una necesidad
nerviosa
de apuntalar el mensaje de su vecino del sur, que obviamente no
había buscado
un coro para sus declaraciones al diario de Calvo Sotelo, con lo que
dio
cuartos a los pregoneros la colocan al lado de Juan Morales, buscando el hueco
para el esprint que conduce a la sucesión de un Ovidio
Sánchez que, dada su
actitud, ya nadie duda de que está en retirada:
"No hay prisa
ni nada que nos ponga en el disparadero de tener que buscar otras
opciones por
el momento", indicó. No obstante, matizó que el congreso
sólo se celebrará
después de las próximas elecciones generales de 2008, de
acuerdo a la directiva
nacional de la formación política. "En Asturias no
tenemos ninguna prisa
para tener que cambiar a nuestro presidente".
Así
pues se llega a
una situación en la que aparece en escena la diputada Alicia Castro,
que en
estos últimos años ha demostrado un indiscutible
crecimiento político, tras
suceder exitosamente a Álvarez-Cascos con un victorioso
número uno al
Congreso de los Diputados, que se veía venir con el vapuleo que
le propinó a Álvaro
Cuesta en el debate estrella de las últimas generales,
celebrado en el Club de
Prensa Asturiana.
En
su escaño del
Congreso, la Castro ha trabajado duro, algo que se puede comprobar visitando
la
página Web de las Cortes, en la que está el acta que
certifica la labor
realizada por cada uno de nuestros representantes en sus tareas
parlamentarias.
La
Nueva España
aprovechó unas
declaraciones de agencia,
para situarla
en primera fila, ante
una hipotética responsabilidad que parece que está
huérfana, dada la deserción
de Ovidio Sánchez del escenario de la lucha política tras
las elecciones.
Parece difícil pensar que no vaya a encabezar la lista al
Congreso, dados sus
resultados, pero los rumores sobre la posibilidad de que esté
llamada a asumir
la presidencia de este partido no dejan de crecer, algo de lo que ella
escapa
en sus declaraciones, a pesar de que todo parece indicar que
está ejerciendo ya un papel de coordinación del trabajo
electoral en la sede de Manuel Pedregal.
Tan
sólo la opción
de Gabino de Lorenzo como presidente del PP se antepone razonablemente
a la suya, pues ambos
encabezan listas ganadoras, algo que para los afiliados de este partido
es una
necesidad, y para la salud democrática de Asturias
también. Pero esto choca con las ambiciones de unos y con su
propia falta de ganas, pues poner a funcionar esa maquinaria
herrumbrosa no parece tarea fácil. Pero lo cierto es que el
partido de los
conservadores asturianos no puede seguir en manos de gestores del
desastre que
asumen de manera conformista el papel de oposición, como una
especie de destino
trágico. El tándem PSOE-IU necesita tener algo enfrente
que se le oponga, por pura dialéctica política,
pues todo lo que nada tiene con lo que chocar, está condenado a
pudrirse. |