
José Luis Rodríguez Zapatero saluda cariñoso al empresario leonés Victorino Alonso
Victorino Alonso es un viejo conocido de los ciudadanos asturianos, por la dureza de sus métodos empresariales, de los que dio buena muestra con la gestión desarrollada en los tiempos terminales de Hullasa, Teverga, explotación de trágico recuerdo por el clima de enfrentamiento social y físico que allí se generó, y que aún hoy en día es recordado con pánico por buena parte de los vecinos que vivieron aquellos años oscuros y duros del final de la gloriosa historia de la minería tevergana, años de agonía en los que a cambio de poco más de un centenar de puestos de trabajo que se mantenían mano sobre mano en la bocamina, la población vivía instalada en la incertidumbre y el miedo.
Hoy aquel torturado concejo se recupera como puede del trauma que supuso el final de la actividad extractiva que dio vida y riqueza a la ciudadanía tevergana en otras épocas, recurriendo a una de las apuestas más coherentes de la Asturias interior por los servicios, sin que ninguna actividad industrial haya venido a sustituir al erial que allí dejó el leonés, tras consumir recursos públicos ingentes que hubieran podido completar muchísimo la oferta local, que se fundieron de manera torpe y ciega, gracias a la presión que desarrollaban los últimos trabajadores de la compañía y sus familias, víctimas de un papel de rehenes, que fue tolerado por la administración pública.
Es siempre el mismo juego. Un juego desgraciadamente muy habitual en Asturias, cuyo protagonismo parece crecer con el tiempo. Vamos para atrás, y desde luego poca justicia hace a la causa histórica de la minería asturiana esta evolución de su sindicalismo -hoy jugando el juego que le marca el leonés con el encierro en el Ayuntamiento de Tineo-, desde los tiempos en que el SOMA-UGT protagonizó desde Hunosa la resistencia a la desindustrialización, y que parece haber entrado en un camino de sombras, en el que este sindicato histórico parece haber renunciado a cualquier proyecto de futuro que tenga que ver con la minería pública. Hay que decir en su descargo, que hablamos aquí de cosas que entran ya de plano en las responsabilidades de gobierno, y que un sindicato ligado ya a la mera supervivencia de los puestos de trabajo, en un medio tan duro, poco más puede hacer que dejarse llevar por la caudalosa, cuando no desbordada corriente de los acontecimientos.
Pero para analizar los que nos espera y de lo que ya se está empezando a ver en Tineo una muestra, basta con conocer un poco el clima social actualmente existente en Villablino, la capital de Laciana, en León, y el enconado conflicto creado a cuenta de la explotación a cielo abierto conocida como El Feixolín, para darse cuenta del camino al que nos dirigen los métodos habituales en este grupo, ahora que todo parece indicar, que a falta de Carbonar, tras hacerse con Hullas del Coto Cortés, y su extraña, cuando no sorprendente adquisición de la explotación de Camocha, González y Díaz, el occidente ya es suyo, de Victorino, y por lo tanto media minería asturiana ha caído en sus manos -veremos cuánto tarda en hacerse con lo que queda de Hunosa-, con la evidente complacencia del gobierno de Vicente Álvarez Areces, un viejo conocido suyo, que en su momento firmó todo lo que hubo que firmar, para que Alonso se hiciese con el control de Minero Siderúrgica de Ponferrada, gracias a las deudas que Areces le condonó personalmente, en su calidad de vicepresidente de Cajastur, junto con las que también le condonó por el mismo acto Ángel Villalba, hoy presidente de FEVE, y entonces presidente de Cajaespaña y líder del PSOE, en el León del emergente José Luis Rodríguez Zapatero, un bambi criado en la jaula de fieras de Victorino, algo por lo que siempre tuve muy claro que el hoy presidente, poco tiene de tierna criatura de Walt Disney, como pretenden quienes valoran con frívola deferencia la personalidad del dirigente socialista y primer mandatario español.
Una relación, la de Zapatero con Victorino Alonso, que nos hace ponernos en lo peor. Quizás sea éste el momento de recordar cómo expulsó el PSOE leonés del partido, a los concejales de Villablino que se opusieron a sus planes para Laciana. Las decisiones las tomó el propio Ángel Villalba, sin que su presencia en el consejo de administración de la MSP, por aquel entonces, supusiese el menor problema.
Fernando García Brugos, que tuvo hasta su quiebra el control de Mina La Camocha, hermano del fallecido magistrado Ireneo García Brugos, que inició la “cusa general” contra la trama de negocios de Victorino Alonso, centrada en la MSP -de la que se segregó precisamente Camocha-, y que durante tanto tiempo vivió una apasionada “guerra” contra quien se hizo con el control de la mayoría del negocio del carbón en España, fue quien paradójicamente acabó vendiendo González y Díez, la llave de entrada en Tineo. Alonso, que ya tenía la puerta abierta del occidente de Asturias, a través de sus explotaciones de Cangas del Narcea, Ibias y Degaña, opera ahora con dos sociedades, la propia MSP, que ahora junto con Coto Cortés, forma Coto Minero del Cantábrico, y Uminsa, con la que ya estaba presente en la zona, que fue la sociedad con la que adquirió a Brugos la mina de Tineo.
Sería demasiado prolijo, y se saldría del propósito de este artículo, el relato pormenorizado de todo lo ocurrido con estas compraventas y su relación con la guadianesca investigación del “fraude del carbón” en Camocha, pues si los poderes públicos no son capaces de desentrañar semejante trama -hace ya mucho que perdimos al respecto “toda esperanza”, como a la entrada del Infierno de Dante-, mal se va a hacer esto desde el periodismo, pero no se puede saldar este recuerdo de la tremenda mar de fondo que se agita por debajo de semejante ordalía carbonífera, sin recordar una vez más que cuando los representantes del pueblo dimiten de sus responsabilidades, el caos se adueña de un territorio.
Y en eso estamos, esperando acontecimientos, y viendo cómo el gobierno de Vicente Álvarez Areces, se inhibe ante la tremebunda presión desatada ahora por Alonso sobre el Ayuntamiento de Tineo, para forzarle a violentar la legalidad urbanística, y abrir otra vez en aquel concejo la espita de los cielos abiertos, en medio de la oposición ciudadana a la destrucción, una vez más, de sus recursos naturales.
Sólo una reflexión periférica, para seguir abriendo ojos, y esquivar la terrible sensación de soledad que a veces nos lleva a la desesperación intelectual, cuando no a las ganas de emigrar de este aciago confín del planeta, ante el futuro inmediato que espera a la bella tierra de Asturias y a su territorio más occidental, condenado a convertirse en soporte de inmensas baterías de millares de molinos eólicos económicamente inútiles, cuyos báculos esperan amontonados su momento, en la ría de avilés, en una alucinante espectáculo de hierro y corrupción -¿cómo es posible que ya esté todo fabricado?-, mientras se construye la línea de alta tensión que dé salida a toda esa inútil cacharrería, tan querida de buena parte del ecologismo asturiano, y de la izquierda “rojiverde” que nos gobierna.
¿Alguien cree que la monstruosa traición de la “izquierda” asturiana a sus sedicentes principios, con el impulso del PSOE e IU a la Estrategia Energética del Principado de Asturias, puede desligarse de este desarrollo de la minería a cielo abierto? Mal futuro aguarda a nuestros conciudadanos del occidente, con su paisaje destrozado y esquilmado sirviendo de teatro de operaciones para la maquinaria automática -¿qué empleo genera en realidad todo esto, y cómo se pondera con el que destruye?- de la minería a cielo abierto y de la industria eólica, convirtiendo aquel territorio en un nuevo y bárbaro monocultivo eléctrico, de insoportable e insostenible agresividad hacia el paisaje.
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Gracias por su interesantísimo comentario…
usted deb de ser alguien con ganas de tocar las narices verdad?