
Francia toma la iniciativa ante el “estancamiento” de la situación en Afganistán
Este domingo 14 de diciembre, tiene lugar en el castillo de Celle-Saint-Cloud, cerca de Paris, una “reunión ministerial informal” dedicada a Afganistán; los países vecinos de la República islámica, las grandes potencias, y el equipo francés del ministerio de Asuntos Extranjeros, liderado por Bernard Kouchner, se ha fijado como objetivo valorar el diálogo regional en la búsqueda de una salida a la indiscutible crisis que se vive en una zona especialmente inestable, como consecuencia de una guerra inacabable.
La elección para el momento de esta reunión de un escenario internacional en el que aún se desconocen las pretensiones reales de la administración de Barack Obama al respecto, ha suscitado no pocas incógnitas, de acuerdo con lo que afirma, este sábado, el diario Le Monde, y ha provocado las suspicacias británicas, que reprochan a los franceses la búsqueda de un protagonismo que según ellos no les corresponde, dada su menor aportación de tropas. Además, esta reunión adquiere un especial morbo, tras las declaraciones del propio Obama sobre Irán, la respuesta a las mismas de esta teocracia por el ayatolá Ahmad Jatami, y la llamada de los iranís a los EEUU para que se produzca un cambio de su política hacia Afganistán, en un momento en el que todo el mundo está pendiente de la estrategia que desarrollará a partir de ahora la superpotencia allí, tras una dilatada guerra inciada a raíz de los atentados del 11-S, en uno de los episodios más oscuros y siniestros de nuestra época, que parece condicionar totalmente los comienzos de este tercer milenio.
Concebida como una “tormenta de ideas” para intentar favorecer las iniciativas de cooperación regional entre Afganistán y sus vecinos de Asia central, que temen el desbordamiento de los movimientos islamistas en sus propios países, la reunión ha adquirido un interés muy especial, ante los ataques yijaidistas contra Bombay el pasado 26 de noviembre, al incrementarse los temores sobre un aumento de la intensidad del eterno conflicto entre la India y Paquistán.
India envía un emisario a la reunión, el viceministros de Exteriores Anand Sharma. Paquistán envía al jefe de su diplomacia, Shah Mehmood Qureshi. Desde París se insiste en buscar la convergencia entre ambas naciones, como consecuencia de la llegada al poder en Paquistán de Asif Ali Zardari.
El escenario de un incremento de las tropas americanas que se perfila en Afganistán mueve a Francia en este intento de mejorar la “estrategia conjunta” de la “coalición internacional”. Ante la preponderancia americana, los franceses pretenden incrementar el papel de la ONU, buscando que su “representante especial” en la “reunión ministerial especial” de Celle-Saint-Cloud, Kai Eide, que la última semana estuvo de gira por Asia central, asuma el protagonismo de la coordinación regional en la reunión.
En principio se va a producir una reunión de dieciséis, alrededor de una mesa oval, acompañada de diálogos bilaterales. Estará presente el ministro afgano de Exteriores, Rangeen Dadfan Spantan, su homólogo iraní, Manouchehr Mottaki -que finalmente acude a pesar de las duras declaraciones del presidente francés Nicolás Sarkozy, contra Mahmoud Ahmadineyad-, así como representantes de tres repúblicas de Asia central, de China, de Rusia (un viceministro), de los Estados Unidos (el secretario de Estado adjunto Richard Boucher), así como el secretario de Estado británico, Mark Malloch-Brown, el jefe de la diplomacia alemana Frank-Walter Steinmeier (cuyo país ha lanzado un diálogo entre la Unión Europea y el Asia central) así como el “alto representante europeo” Javier Solana, cuya nacionalidad española constituye la única y patética referencia de la presencia de nuestro país en este asunto clave para la paz mundial, que viene a subrayar nuestra ausencia de los foros internacionles realmente importantes, tras el espectáculo organizado alrededor de la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero en la última reunión del G-20.
La jornada concluirá con una gran cena de trabajo en el Quai d’Orsay, preparado para superar las susceptibilidades que se puedan haber generado entre aquellos que no han sido invitados a los debates, en la que estarán los países que contribuyen con tropas, como Canadá o los Países Bajos, o que como Japón aportan fondos para apoyar la reconstrucción de Afganistán, que como es el caso de Turquía, aspira a jugar un papel como mediador diplomático o de reconciliación entre las etnias afganas, como es el caso de Arabia Saudí. Según Le Monde, el reino saudí está molesto por no haber sido invitado a Celle-Saint-Cloud, teniendo en cuenta, según revela este diario, que los saudís están empeñados en abrir el diálogo entre el gobierno de Hamid Karzaï y los talibanes, y de hecho, Karzai se entrevistó esta semana en La Meca con el rey Abdallah.
París pretende que no se trate esta cuestión de las conversaciones entre Karzai y los talibanes, pero Irán, que se encuentra muy intranquilo por esta mediación, intentará que el asunto se aborde en la misma.
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