EEUU, como Roma, ofrece la ciudadanía a los “bárbaros” a cambio de combatir en sus legiones. Pronto se ofrecerá a quien pague impuestos. En realidad, sigue en pie el debate sobre si la implosión de Roma se debió a la imposibilidad de financiar el mantenimiento del “limes”, algo que sin duda se parece a lo que está ocurriendo en
Irak y Afganistán, donde la gente se creyó el “rollito” de Bin Laden, y ahora a ver quién les dice que era sólo un “truquito” para acabar con la Unión Soviética.
A mí no hay quien me quite de la cabeza que en realidad la “crisis financiera” no es otra cosa que la pérdida de aceptación generalizada del dolar como patrón monetario internacional para la regulación de la libre fluctuación de las divisas. A partir de ahí, el monopolio de la emisión de billetes del que gozaba la Reserva Federal Norteamericana se ha convertido en una trampa mortal, porque esa “crisis financiera” arranca en realidad del desastre militar de Irak, no de la pérdida de credibilidad del sistema hipotecario.
Dicho de otra manera, la transición del sistema imperial al actual equilibrio multipolar, acaba de hacer volar por los aires las últimas ruinas del sistema de Bretton Woods que salió de la Segunda Guerra Mundial. Ahora ya no se sabe quién manda en el mundo, y por lo tanto, es imposible regular la economía financiera, porque ni tiene reglas, ni puede tenerlas.
Hasta que no se dirima eso, los intercambios vivirán en un clima de total inseguridad, y por lo tanto, la producción y el consumo se hunden en todas partes. Esto no deja de ser simplista, pero es muy real, y en tal caso, el origen de la actual catarsis habría que buscarlo en la crisis que siguió a la primera Guerra del Golfo, que es cuando se demostró que los Estados Unidos ya no podían sostener económicante sus guerras imperiales. Desde entonces hasta hoy, todo han sido catástrofes, y de hecho, el primer decenio del siglo XXI ha estado presidido por las más horrorosas e inexplicables pesadillas que nada bueno presagiaban. El 11-S, el 11-M, Londres, y demás, son acontecimientos que necesitan una urgente revisión histórica, porque cada vez resultan más incomprensibles desde las explicaciones oficiales.
Cada vez hay menos publicaciones que siguen aferrándose a la desacreditada teoría de la existencia de una red “panmusulmana” del terror llamada Al Qaeda, que unifique en una misma “unidad de destino en lo universal” a chiítas y sunitas, por poner un ejemplo, e incluso se puede decir que el terrible silencio que siguió a las declaraciones de Cossiga al Corriere della Sera que incide en la teoría del “autoatentado” norteamericano en Nueva York pone los pelos de punta. ¿Por qué nadie le llevó la contraria? ¿Por qué no se produjo ningún desmentido oficial. Franceso Cossiga, presidente emérito de la República Italiana, es cualquier cosa menos un indocumentado, y sus declaraciones merecían alguna reacción, como por ejemplo su traducción a otros idiomas como el español. El grupo Corriere es el propietario de El Mundo, que no consideró oportuno reproducir las declaraciones del político italiano, aunque fuera para criticarlas, desmentirlas, o simplemente reirse de ellas, pero la respuesta fue el silencio.
Muy interesantes, a propósito de estas reflexiones, las opiniones de Tim Guldimann, ex embajador de Suiza en Teherán, que publica la agencia Swissinfo. ¡Qué poco encaja lo que se va sabiendo con el relato oficial del “eje del mal”! Viene esto a cuento de un hecho obvio. La denominada Guerra contra el Terror, iniciada por los EEUU en Afganistán, era en realidad una campaña contra Irán que no terminó de materializarse, y desde luego la actual actitud de la administración Obama hacia Afganistán, no concuerda con el relato del 11-S, se mire como se mire.
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