El escándalo de la becaria de Wyoming, y su repercusión en Menéame
Menéame es un proyecto apasionante, y afirmo tal cosa, partiendo de que considero que el éxito avala siempre al que lo tiene, como autor de algo que ha tenido éxito -perogrullada muy significativa-, aunque es evidente que hay otros muchos más valores que el éxito en sí, aislado de otras consideraciones, pues en el mismo sentido, pero por pasiva, también el fracaso es un hecho relevante, que no deja de ser un valor en determinadas circunstancias que no son del caso. La cuestión es, en definitiva, el por qué del éxito del Menéame, más allá de sus incuestionables cifras, pues con un invento mecánico de la máxima simplicidad, sus administadores han situado esta máquina de crear adeptos a ella enganchados, entre los grandes medios digitales en lengua española. Y eso, amigas y amigos, es algo muy notable, pues controlar la opinión ajena es el gran reto de la Sociedad de la Información, ante la inevitable catástrofe y consiguiente destrucción de los medios tradicionales. Controlar sitios estratégicos como el Menéame es ya de una importancia capital, pues en su evolución ulterior, puede llegar a ser el sitio Web más influyente de la juventud española -obviamente la más “frikie”-, si no lo es ya.
El Menéame nació como réplica del Digg, exitoso modelo Web americano, un mecanismo para promocionar noticias, información y opiniones, que a su vez sirve como lugar de participación, al permitir abrir un debate, a modo de foro, sobre la noticia “meneada”. Según sus propios responsables, la principal diferencia del Menéame con el Digg, es que el primero se hace sobre un programa liberado que permite crear clones, de los que hay ya bastantes funcionando, pero según mi opinión, el principal valor de este sitio de Internet, es haber sido el primero que copió el modelo americano -una verdad incuestionable-, y por lo tanto, y porque técnicamente funciona bien, es el triunfador, al trasladar al ámbito hispanoparlante algo que ya tuvo un gran éxito mundial en la lengua de la Gran Bretaña, puesto que el Digg es una de las Web más visitadas del mundo.
Menéame no va a la zaga del Digg, y aunque tiene muchísimas menos visitas que su modelo, no lo hace mal, y como decimos, se encuentra situado entre los grandes medios de comunicación en español, siendo un ejemplo más del enorme retraso que se manifiesta en la red cuando hablamos de la lengua española, si comparamos su desarrollo con el que alcanzan los proyectos en inglés, pues no en vano, el inglés es ya la lengua franca -lo que fue el latín para la Europa de la baja romanidad y el primer medievo- de la modernidad, gracias a su importancia en el mundo de la informática y la programación, tecnologías, habilidades y conocimientos, que en su propia estructura funcionan en inglés.
El Menéame produjo una gran oleada de optimismo, y concitó la atención de los estudiosos de Internet y de los analistas de estados de opinión e “ingenieros sociológicos” en general, pues al alcanzar un nivel de visitas que le equiparaba prácticamente al muy visitado sitio de Federico Jiménez Losantos, LibertadDigital, o al de Jesús Cacho, ElConfidencial, sin duda, hoy por hoy, los medios digitales puros más visitados de España. No podemos comparar sitios Web puros como estos, con los sitios de El País o El Mundo, que por su enorme dimensión en papel, aunque su volcado a la red produzca una desmesurada cantidad de visitantes, su futuro está totalmente hipotecado por la imposibilidad económica de dar sostenibilidad a los grandes portaaviones mediáticos sobre los que trabajan actualmente en el papel impreso. Cada cosa en su sitio.
En Menéame, el usuario no sólo propone al resto de los lectores enlaces con información de periódicos, blogs o sitios Web actualizables en general, sino que además participa en un proceso general de “valoración” de lo que los demás han colgado, mediante votaciones. La fidelidad y el éxito en la participación, cualifican al “meneador” otorgándole “karma”; a más “karma”, mayor peso tiene la participación del que és rico en este valor añadido. Con este montaje, un tal Ricardo Galli, el exitoso promotor del invento, tiene enganchados a un buen montón de “frikies”, que se han convertido en los celadores, cancerberos y curadores, de este centro de formación de la opinión blogosférica.
El reparto de “karma” no es aséptico. Unos cancerberos tienen éxito y otros no, y la clave del éxito, la conditio sine qua non para conseguir “karma”, no es otra que la coincidencia global con las opiniones del administrador y del resto de los dispensadores de “karma” por éste bendecidos, pues el rechazo del resto de la comunidad quita “karma”, lo que hace que esta especie de agrupación informativa, libre y abierta en sus formas, pero herméticamente cerrada en sus “consensos” ideológicos, llegue a parecer una secta, dada la sorprendente uniformidad de sus opiniones, sazonada con un montón de retórica “librepensadora”, que poco o nada tiene que ver con la realidad.
Les invito a que hagan algunas pruebas, y envíen algún producto que los guardianes de las esencias meneadoras cargados de “karma” puedan considerar “conservador”, políticamente incorrecto o crítico con el “universo progresista” socialdemócrata, pues las opciones situadas “más a la izquierda”, tampoco pitan. Si no les gusta, es “microblogging” o lo que es peor, “spam”, la peor acusación de un meneador contra un meneable. En menéame es “spam” todo lo que no les gusta. El resultado es maravilloso. Ustedes cuelgan allí el enlace, y en menos de diez minutos, su propuesta alcanzó tal cúmulo de votos negativos que el artículo se ve relegado al pelotón de los torpes que nunca alcanzarán la condición de noticia destacada en la portada del medio, lugar de privilegio, al que ascienden las informaciones y opiniones que gozan de las simpatías del superadministrador y sus monaguillos. Una opinión un poco más radical que una simple noticia “conservadora”, es cosida a puñaladas en segundos.
Así pues, no todo iba a ser felicidad. Menéame, que surgió como un lugar l”ibre y participativo”, una suerte de democracia pura en la creación de los estados de opinión, no tardó en caer en una burocracia censora, formada por los favoritos de los administradores, que veían retribuída su vanidad al recibir mucho “karma”, pero como dicen ahora los numerosos críticos que le están empezando a salir al proyecto, no sólo de “karma” vive el hombre, y al generar ya saneados beneficios, los “frikies” que hacen el trabajo de administración de la página, dando sus votos positivos o negativos, repartiendo su “karma”, se están rebelando porque también quieren una participación en la riqueza dineraria que surge de tanto meneo, de la que los administradores no quieren ni oir hablar.
Véase lo que dice al efecto “Hacha” en burbuja.info:
…muchos se han dejado ahí demasiadas horas para que luego sean otros los que se hayan estado ganando los cuartos. Da que pensar.
Quizás sea mucho más elocuente este otro comentario, a un artículo de un usuario cabreado, que realiza un interesante análisis sobre las razones por las que en Menéame se abre tan singular crisis -pues este debate, rabiosamente actual, se vive ahora mismo en Menéame-, pues aquí, a diferencia de lo habitual, hay mucho más oro del que reluce:
¿…que hace que Meneame sea un exito? Su nucleo de usuarios mas “enganchados”. Son los que hacen que en Meneame las noticias lleguen antes que a ningún otro lado… y que se vea que la “discusión” está viva. Eso es lo que atrae a las masas. Los “enganchados” (o llámalos como quieras) son los que hacen todo el trabajo… ¿pero quien se lleva el dinero? Ricardo… y el resto, a cambio, el “Karma”… un placebo, para que se sientan “poderosos” y “recompensados” dentro de la comunidad… para que “compitan”… Pero, como todo placebo, no es mas que una sensación ficticia temporal. Los admin, cuando ellos lo vean oportuno, -por ejemplo si ven que influyes demasiado y no vas por el camino que ellos marcan-, te cortarán las alas. Precisamente, y entre otras cosas, para evitar lo siguiente: una asociación de los usuarios mas poderosos… que vean que lo mejor es que ellos se creen su propio meneame… y asi, además de seguir haciendo lo que les gusta y hacerlo mejor -con mas libertad y democracia-, que encima haya un reparto justo del gran beneficio económico.
Se trata de un debate realmente interesante, pues surge en un momento de crisis total de los medios, cuando no somos ya pocos los que apostamos por la creación de entidades sin ánimo de lucro que gestionen la comunicación, para evitar esta perversión inevitable de los negocios lucrativos, pues al final no es de extrañar que el responsable de Menéame mantenga un feroz control de su máquina, en la que todas las noticias y opiniones de éxito tienen un sospechoso sesgo “progresista”, de tendencia única, de pensamiento único, que no hace reflexionar a sus usuarios sobre las razones por las que su máquina no les deja participar en beneficios, lo que sin duda cuestionaría el control de la línea editorial creada sobre un espejismo de democracia pura.
Es la esencia de la manipulación socialdemócrata de la realidad: Se crea el sueño “utópico” de la democracia participativa, todo “guay”, “genial”, “majo”, “chupi”, contra los “malos”, los “trolls”, los “fachas” -que son todos los que no se dejan llevar por el pensamiento inerte y tontorrón que domina estos negocios- y sobre el espejismo se monta un gran negocio, cuyas terminales pueden terminar en ciertas covachuelas en las que reina la opacidad más absoluta, porque al final, ¿qué legitimidad tiene cualquier medio de comunicación, cuya titularidad no sea colectiva, para pretender defender los intereses colectivos? Y por colectivo, me refiero, sin más, a lo que se pueda demostrar que no tiene ánimo de lucro, ¡qué conste!
Etiquetas: Menéame, El País, El Mundo, ElConfindencial, Ricardo Galli, Digg, Libertad Digital
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