
Una escena que ha roto muchos moldes
Tras tres meses en el poder de lo que hasta ahora, y desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ha venido siendo la superpotencia americana, Barack Obama, empieza a ser visto por propios y extraños como el Mijail Gorbachov de los Estados Unidos de América, algo que fue adelantado como idea por el sociólogo español Manuel Castells, y que sin duda no es una idea extraña para el propio ex presidente soviético, que con su experiencia en el derrumbamiento de la URSS, ya recomendaba a Obama, en plena campaña electoral, que siguiese su ejemplo y aplicase su “Perestroika” en el corazón del Imperio.
A finales del pasado mes de septiembre, cuando Obama era ya un proyecto político que irrumpía con firmeza inesperada en las presidenciales, el sociólogo Castells consideraba que el entonces candidato era ya el “Mijail Gorbachov de los Estados Unidos” porque su propuesta política era “asumir el fin del imperio” en el ámbito militar. Esto decía premonitoriamente Castells -y así hay que reconocérselo-, en unas jornadas sobre liderazgo político e intelectual organizadas por Esade en el antiguo monasterio de Sant Benet de Bages (Barcelona).
Para Castells, las políticas del entonces presidente, George W. Bush, chocaban frontalmente con las que pretendía aplicar el candidato Obama, que “no va a intentar dominar el mundo, sino a reconvertir el gasto incrementando los impuestos a las grandes empresas y al 5 por ciento de estadounidenses más ricos, pero reduciendo el gasto militar”, aplicándose en “el desarrollo tecnológico centrado en energías verdes de todo tipo”. Remataba su tesis Castells, afirmando que “cuando digo que su política es acabar con el imperio, significa acabar con el unilateralismo” y “no utilizar el superpoder militar para poner orden en el mundo”, sino “ser mucho más selectivo, trabajar con los demás”. Así, según Castelle, Estados Unidos podría destinar más recursos a “ocuparse de América”, puesto que el país está en una situación económica “desastrosa”.
El propio Gorbachov, en una entrevista que concedió al diario italiano La Stampa, en noviembre, cuando Barack Obama ya era el presidente electo de los EEUU afirmaba que el nuevo mandatario “necesitaba cambiar radicalmente el nefasto curso histórico seguido por el presidente Bush en los últimos ocho años”. En una auténtica reivindicación de su papel histórico, Gorbachov reclamó a Obama que actuase como él lo hizo a finales de los ochenta en la URSS, cuando “pidió a los americanos que usasen su turno para actuar”, pero, según el ex líder soviético, “Washington se empeñó en celebrar su victoria en la Guerra Fría, pero no tuvo interés en un nuevo modelo se sociedad, en la que la política, la economía y
la moral fuesen de la mano”.
Muy al contrario, para Gorbachov, la era de Ronald Reagan y Margaret Thacher, en manos de los Republicanos, fue un fracaso “al celebrar el final de la Unión Soviética, ignorando la transformación de Europa y la emergencia de nuevos poderes como China, Brasil y Méjico, que emergieron como importantes actores en la escena mundial”.
La actuación de Obama, aterrizando como un auténtico elefante demócrata en la exhausta cacharrería republicana, tiene a los conservadores americanos en estado de shock, y buen reflejo de ello es el artículo publicado este mismo domingo, 19 de abril, por el experimentando corresponsal de la Associated Press, Steven R. Hurst, que manifestaba con dureza el horror que está produciendo en las filas conservadoras la nueva política internacional de Barack Obama, y volvía a invocar nuevamente la idea de que el actual líder americano es el Gorbachov de los EEUU, pero no precisamente con la buena idea que del ex secreario general del PCUS y ex presidente soviético tenía Manuel Castells, ni mucho menos la que el propio Gorbachov parece seguir teniendo de su papel en la historia contemporánea.
Al contrario, el periodista desgrana un rosario de reproches, entre los que cabe destacar que de acuerdo con su criterio, Obama:
—Admitió a los europeos que América es responsable en la mayor parte del estallido de la crisis financiera mundial, por la ausencia de regulación y control de los excesos de Wall Street.
-Dice a los rusos que pretende restablecer las relaciones con ellos, que habían vuelto a los niveles de la Guerra Fría, con su predecesor.
-Pide a la OTAN más apoyo en la Guerra de Afganistán, y no tardando mucho, no exigirá sus responsabilidades a los socios de la alianza que allí participan en esta guerra.
—Levanta las restricciones a los cubanoamericanos para viajar a su patria comunista y no pone trabas al envío de sus sueldos para reforzar el régimen.
-Estrecha la mano con ciertos personajes como Hugo Chavez, el virulento antiamericano, al que aceptó un libro.
-Ha llegado a decir que el apetito americano por las drogas ilegales y la falta de control en el tráfico de armas y fondos con Méjico, es responsable de la violencia de los señores de la guerra mejicanos que se está desatando en la frontera sur de los EEUU.
En la rueda de prensa celebrada al final de los tres díás del “Encuentro de las Américas” celebrado en Tinidad y Tobago, cuyo momento cumbre es el regalo del libro de Eduardo Galeano, “Las venas abiertas de América Latina’, regalado a Obama por Hugo Chávez, el presidente de los Estados Unidos, el nuevo Gorbachov para sus partidarios y detractores, afirmó:
“Creo firmemente que si deseamos liberarnos, más allá de los argumentos y las ideologías del pasado, y queremos seguir trabajando, como hemos hecho en este encuentro, con un sentido de la responsabilidad compartida, mútuo interés y mútuo respeto, entonces, cada una de nuestras naciones saldrá más fuerte y próspera de este difícil período, y podremos tener la oportunidad de avanzar en la igualdad y en la seguridad, en todas las Américas”.
Cabe observar, que el nuevo Gorbachov, en su particular “Perestroika”, asume ya que América no son los EEUU -como acostumbramos a escuchar desde fuera de ese continente-, sino “las Américas”, de acuerdo con el enunciado de este encuentro, de la cumbre recién finalizada, en un salto adelante, en el que incluso la feroz crítica que le dedican los medios republicanos, se tiene que realizar bajo el tamiz de la realidad demoscópica, que refleja que Obama sigue contando con un enorme respaldo electoral dentro de los EEUU en estos momentos, en los que la superpotencia parece abordar cambios estructurales que están dejando al mundo con la boca abierta.
En un artículo del pasado 3 de abril, Neri Zilber recordaba al presidente Obama, y siempre dentro de sus paralelismos con Gorbachov, la derrota de la URSS en Afganistán, justamente cuando se estaba produciendo el repliegue mundial de la potencia comunista: Richard Nixon lanzó su gran ofensiva sobre Vietnam antes de salir corriendo, y lo mismo hizo George Bush en Irak. ¿Estará preparando Obama su retirada de Afganistán, en una situación similar a la de Gorbachov, en todos los sentidos?

Etiquetas: Barack Obama, Hugo Chávez, Manuel Castells, Mijail Gorbachov, Steven R. Hurst, Margaret Thacher, Eduardo Galeano, George W. Bush, Ronald Reagan
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