
Irán acusa a los EEUU del atentado en la mezquita de Zahedan
Un artículo publicado el jueves en ECTV, analizaba la reunión del pasado domingo 24, entre el “Líder Supremo de la Revolución Isámica de Irán” el Ayatola Alí Jamenei, y los presidentes de Paquistán, Asif Ali Zardari, y al afgano, Hamid Karzai.
“Dos presidentes de dos regímenes que vienen pasando por ser los más fuertes aliados de los Estados Unidos en la zona, eran recibidos por las autoridades iraníes, empeñadas en aprovechar el impulso, y a la vez, el fracaso de la política exterior de la potencia occidental en la zona, para reforzar su posición en un conflicto en el que sorprendentemente -si no se analizan las cosas de cerca y se razona bajo prejuicios eurocentristas-, la República Islámica de Irán tiene un interés coincidente con occidente: acabar con el talibanismo dominante en la etnia pastún, mayoritaria en Afganistán, y en buena parte del territorio occidental de Paquistán. Los pastunes, de mayoría religiosa sunita, chocan con la religiosidad oficial de Irán, cuya vocación imperial en la región, mantiene sus pretensiones de hegemonía en amplios territorios de lo que fue parte del imperio persa”.
Casualidades de la vida, después se supo que el propio jueves 28, Una explosión en una mezquita chií en Zahedán, una ciudad del sureste de Irán, causaba la muerte de 30 personas y dejó heridas a otras 60, según informó la agencia semioficial ILNA, que atribuyó la causa a un atentado suicida. Poco después de la explosión, la policía descubrió y detonó una segunda bomba cerca de la mezquita, según la agencia semioficial FARS.
El atentado, una horrible matanza ejecutado en la mezquita que se hallaba llena a rebosar, se produjo durante un día festivo en honor del imán Alí Ebne Abitaleb, que da nombre al templo chií.
Zahedán, capital de la provincia fronteriza con Pakistán de Sistán y Baluchistán, tiene una población de mayoría suní. En su territorio se producen con frecuencia enfrentamientos entre la policía, narcotraficantes de opio y otros delincuentes, pero también actúan grupos insurgentes, que según Irán están vinculados a la nebulosa red terrorista Al Qaeda, que también suele ser invocada como responsable de célebres atentados conocidos de todos, como los de Nueva York, Londres o Madrid, y de otros menos resaltados en occidente, que tuvieron lugar en Estambul, Kenia, Calcuta, Yakarta o Manila, y muchos otros más, de los que casi no se habla por aquí, y especialmente desde que la nueva administración Obama parece haber concentrado la actividad y la existencia de Al Qaeda en la frontera entre Paquistán y Afganistán, así como en Sudán y en el Sahel, situando el centro de operaciones al sur de Argelia.
Si se analiza cada atentado en particular, así como la decreciente información sobre esta organización, cada día que pasa resulta más difícil sostener la realidad de esta “red terrorista internacional”, y de hecho, en EEUU, su protagonismo ha caído en picado desde la victoria electoral de Obama. En España, sin ir más lejos, ya nadie atribuye el 11-M a Al Qaeda, a pesar de las numerosas actuaciones políticas y judiciales que abonaron esa tésis. Sin embargo, tal parece que la importancia de esta pesadilla que parece de diseño, crece ahora en Irán, ante la nueva política regional del régimen de los ayatolas, y sus pretensiones imperialistas en la zona, que encuentran un serio freno en los grupos sunís que se oponen a sus planes de manera violenta, mediante la insurgencia y el terrorismo.
Un atentado con bomba en esta misma ciudad de Zahedan, en febrero de 2007 mató a 18 miembros de los Guardianes de la Revolución. Ya aquel ataque, como el de la pasada semana, se atribuyó a Yundalá, Jundalá o Jundallah -según transcripciones lingüísticas diferentes-, lo que viene a decir “Los Soldados de Alá”, un grupo insurgente que lucha por los derechos de la minoría suní en Irán, desde la provincia iraní de Sistán y Baluchistán, y desde el propio Baluchistán, un amplio territorio paquistaní, fronterizo también con Afganistán y con las provincias paquistanís de las Áreas Tribales (en donde EEUU promueve una dura ofensiva militar contra los talibanes pastunes) y Punjab, donde según Irán actúa este grupo bajo la disciplina de la Al Qaeda dirigida por Osama Bin Laden, y con financiación y apoyo logístico de los Estados Unidos, de acuerdo con la información publicada por Brian Ross, de la cadena norteamericana ABC. Seymour Hersh, periodista norteamericano, organizó un buen escándalo divulgando una información según la cual el Congreso de los Estados Unidos destinó en secreto 400 millones de dólares a la financiación de Yundalá, y de los Mujaidines del Pueblo (al que los iranís también vinculan a Al Qaeda), en una operación de la CIA del año 2007, impulsada por Georg W. Bush, como prólogo para un ataque a Irán.
Este grupo se atribuyó la autoría del atentado del jueves 28, según la cadena de televisión de propiedad saudí Al Arabiya, con sede en Dubai, que afirmó que un hombre llamó diciendo que fue un atentado suicida dirigido a las fuerzas Basij, una milicia religiosa iraní, que se reunía en la mezquita para coordinar la estrategia en la zona ante las elecciones en Irán.
Yalal Sayah, de la oficina del gobernador en la provincia iraní de Sistán-Beluchistán, de mayoría suní, dijo que tres personas han sido arrestadas en relación con la explosión de Zahedán.
“Los terroristas, que fueron equipados por América en uno de nuestros países vecinos, llevaron a cabo este acto criminal en su intento de crear un conflicto religioso y miedo y de influir en las elecciones presidenciales”, dijo Sayah a la radio estatal.
En la agencia semioficial de noticias Fars, Sayah afirmó que “se ha confirmado que aquellos detrás del acto terrorista en Zahedán estaban contratados por América y las otras manos del arrogante”.
Pues bien, este sábado, 30 de mayo, las autoridades iraníes ejecutaron en la horca a tres insurgentes detenidos vinculados con el atentado perpetrado el jueves: ”tres individuos involucrados en el reciente atentado ocurrido en la localidad de Zahedán fueron ejecutados públicamente la mañana del sábado”, informó la agencia oficial iraní IRNA, según la información recogida por la Agencia Rusa RIA Novosty y por todas las agencias occidentales.
De acuerdo con la agencia iraní, en información recogida por los rusos, “un representante de organismos judiciales iranís explicó que la sentencia de ejecución cumplió todos los procedimientos legales previstos por la ley, y que la investigación estableció que los tres ejecutados habían introducido en el país los explosivos que se utilizaron en la fabricación de las bombas que estallaron en la mequita”.
Esta misma agencia añade que el gobernador de la provincia Ali Mohammad Azad, dijo que los terroristas planeaban perpetrar atentados en varios puntos de Zahedan “para minar el orden y la seguridad de cara a las elecciones presidenciales del próximo 12 de junio”.
Según información publicada en las agencias americanas, el Ayatolá Ahmad Jatami, refiriéndose al atentado del jueves, afirmó personalmente que “las manos de América e Israel están implicadas de manera indubitable en el incidente”, y añadió que “aunque los Wajabís y los infieles y salvajes salafistas son cómplices del crimen, están siendo dirigidos desde fuera”.
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