Sarzkozy y Carla pasándole la chuleta a Zapatero y a Sonsoles, sobre cómo se financia una televisión pública

Sarzkozy y Carla pasándole la chuleta a Zapatero y a Sonsoles, sobre cómo se financia una televisión pública

El impuesto audiovisual es una tasa recaudada para financiar las cadenas del grupo público France Télévisions, y a cambio de ese ingreso, las cadenas ya se comprometían, antes de que el Jefe del Estado decidiese retirar la publicidad de las televisiones públicas, a no interrumpir con anuncios, ni las películas ni las series. Francia suprimió los ingresos publicitarios del grupo, y ahora, la factura de la televisión pública se pretende cubrir con el 3% de la recaudación de las televisiones privadas y el 0,9% de los ingresos de las operadoras de comunicaciones, a sumar a lo que pagan los ciudadanos por la “redevance audiovisuelle”. Así es como el gobierno pretende financiar los 2.700 millones de euros de la factura televisiva pública anual, pero en realidad, allí nadie está contento, todos protestan, y la incertidumbre sobre el resultado de la operación es total. ¿Por qué copiar aquí lo que no funciona allí, y además es algo profundamente criticado por los sindicatos y el Partido Socialista Francés?

Nos cuentan, en Público, el cuento de la BBC, pero no es eso

[...] la vicepresidenta del Ejecutivo comparó la nueva RTVE con la BBC. “Sería deseable que llegásemos a sus niveles de calidad. No es imposible, aunque cada país tiene su especificidad –señala Adelaida Bolea, profesora de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid–. Los esquemas de TV no son trasplantables al 100%. La BBC ha mostrado que calidad y audiencia pueden casar”. Ahí está el dato: BBC 1, el canal generalista que combina una potente apuesta en información con docudramas, documentales, series de época, sitcoms o infantiles, cerró 2008 con un 21,8% de share. TVE-1 firmó abril con un 16,1%. Fue su quinto mes consecutivo de líder.

Este intento de vender la moto de la BBC es un punto de partida muy relevante, cuando se compara la televisión pública española con la francesa, que es lo que procede, por mucho que el gobierno, en sus comparecencias, como vemos, se empeñe en compararla con la británica BBC, pues tal comparación es una operación arbitraria e interesada, dado que aquí, lo que se ha calcado -literalmente además-, es el modelo francés, y no el inglés, pero claro, Nicolas Sarkozy es “de derechas” y Gordon Brown “de izquierdas”, y para el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que tanto hincapié hizo siempre en esta tramposa y falsaria distinción, en su política propagandística de distanciamiento del PP, es cosa muy fea que se sepa que se dedica a plagiar, sin más disimulo que mirar para otro lado, las peculiares soluciones de Sarkozy, y más en un asunto como éste que tanta polvareda ha levantado en Francia, entre otras razones, por las extrañas relaciones del presidente galo con el empresario Vincent Bolloré, presidente del grupo publicitario Havas, especializado en prestarle barcos y aviones para que vaya de viaje con sus esposas (para Cecilia le dejó un barco y para Carla un avión).

Convendría recordar lo que dice el Partido Socialista francés de estas medidas:

Nicolas Sarkozy, al hacer de la supresión de la publicidad la piedra angular de su reforma del audiovisual público, ha dado un doble golpe, al colocarle 350 millones de euros de impuestos suplementarios a los grupos privados. Los impuestos propuestos, tanto sobre las cuentas de los grupos privados de televisión como sobre los operadores de telefonía, en ningún caso van a cubrir el agujero creado en la televisión pública. El grupo público necesita mil millones de euros para poder competir con los privados y a Nicolas Sarkozy no se le ocurre otra cosa que quitar la publicidad de las pantallas de televisión en los canales públicos, porque esta medida demagógica es muy popular, aunque sólo va a incrementar el problema.

En el caso español, el “izquierdista” Zapatero no sólo le ha plagiado la medida al “derechista” Sarkozy, sino que encima, también comparte la afición a cultivar relaciones de amistad con presidentes de grupos mediáticos. En España, el “empresario de derechas” Bolloré, el reciente y generoso amigo de Sarkozy, tiene su correlato en el “empresario de izquierdas” Jaume Roures -citizen Katalan-, que además de ser “de izquierdas” -empezó su carrera como productor con los “Lunes al sol”, y presume de su militancia juvenil en la Liga Comunista Revolucionaria- , igual que Zapatero, construyó su imperio a la sombra del socialcatalanismo político, trincando sus primeros negocios a cuenta de TV3, la televisión pública catalana

Hay que decir, en descargo de las medidas puestas en práctica por Sarkozy, que los franceses, al pagar la parte del león de su audiovisual público con un impuesto finalista, al menos, al estar claro cuánto es, de dónde sale y cómo se recauda, y al no sacar así el dinero a lo burro, como aquí de las arcas de la SEPI, en Francia, al menos, la gente sabe cuánto paga por la televisión pública, y es consciente de cuánto le cuesta la publicidad de sus dirigentes políticos.

En el 2007, el impuesto francés representó el 74% de los ingresos del audiovisual público, cuyo coste en ese año fue de unos 2.700 millones de euros. El total a pagar por un ciudadano francés supuso 116 euros en la llamada Francia metropolitana, y de unos 74 en los departamentos ultramarinos, y según las fuentes públicas que hemos consultado, allí se espera llegar a recaudar 120 euros por ciudadano en el 2010. Lo dicho, los franceses saben por cuánto les sale la televisión de todos, y si un español se empeña en saberlo -lo de Francia, claro-, sólo tiene que buscar la información en Internet. En España no es así. Aquí hay que buscarlo todo con el microscopio.

El 25 de junio del 2008, cuando Nicolas Sarkozy anunció que pretendía nombrar directamente al presidente del grupo público France Télévisions, anunció también que se procedería a retirar la publicidad de ese grupo, compensándo la pérdida de ingresos con las dos famosas aportaciones ahora fusiladas en España por el libro, una, de un 3% de los ingresos publicitarios de las televisiones privadas, y de un 0,9% de la cifra de negocios de los operadores de telecomunicaciones la otra, lo que habría de proporcionar 400 millones de euros, para compensar los 800 millones que la publicidad generaba para el conglomerado francés. El resto nadie sabe a estas alturas de dónde va a salir, pues está claro que los franceses pagan ya bastante. Por cierto, allí los empresarios de las telecomunicaciones empezaron una dura oposición al proyecto desde que se presentó, y también van a llegar a las últimas consecuencias, como los de aquí.

El funcionamiento del Grupo RTVE no tiene nada que ver con France Televisions, en cuanto al número de canales y servicios -lo que explica la elocuente diferecia entre los 1200 millones de euros de presupuesto de la televisión española y los 2.700 de la francesa-, pero sin embargo, aquí, que la financiación de la televisión se va directamente a los presupuestos del estado, sin que a los españoles se les pida expresamente que pongan lo que ponen, sino que se les detrae del conjunto de su esfuerzo fiscal, las cuentas parecen ser las mismas, cuando hay muchos más franceses que españoles -cuestión nada baladí-, y la televisión francesa es mucho mayor que la española, y es de suponer que lo mismo ocurre con las cifras de negocios de las televisiones privadas y las operadoras de telecomunicaciones francesas y españolas. O ¿facturan más por ventura las empresas españolas que las francesas?

Si bien en España, el estado venía aportando alrededor de 600 millones de euros cada año, y el resto – los otros 600 millones – se ingresaban través de publicidad, y nuestro país -o sea, nuestro gobierno, ha copiado literalmente el mecanismo francés para la retirada de la publicidad, con los porcentajes exactos a aplicar, tanto el 0,9% de aportación de las televisiones privadas, como el 3% de los ingresos de las operadoras de telecomunicaciones-, y por lo tanto, no cabe más remedio que concluir que quí hay varias cosas que no encajan.

Si las televisiones públicas francesas, con un presupuesto de más del doble de RTVE, ingresaban 800 millones de publicidad -una cifra baja comparada con la española, por las imposiciones en cuanto a los cortes publicitarios- y ahora esperan recaudar 600 millones, aplicando los mismos impuestos en Francia y España a las privadas y a los telecos, ¿cómo es posible que el estado español espere recaudar una cifra similar al francés, otros 600 millones, cuando la diferencia del negocio privado de la televisión y los telecos franceses y españoles, salta a la vista? ¿Realmente se han echado las cuentas de cuánto se puede llegar a recaudar razonablemente en España, o se han limitado a copiar las cuentas de France Televisions en la Wikipedia sin que ningún estudio serio avale cuál puede ser la recaudación en España y lo que se pretende, tal y como sugiere Expansión, es que los ciudadanos lo paguen todo y a correr?

El negocio electoral con las privadas es muy interesante para Zapatero, y sus amigos pueden salir bastante beneficiados, y además, dentro de cinco años todos calvos…

No miente el Gobierno al decir que, con esta ley, TVE “se financiará exclusivamente con ingresos públicos” aunque esté pensado que paguen las operadoras privadas. Porque, previsiblemente, así va a ocurrir, al menos los primeros años. Los grupos de telefonía se negarán a pagar el impuesto, lo recurrirán y sólo deberán avalar las cantidades exigidas, como ya están haciendo con la tasa municipal. Hasta que el conflicto judicial llegue al Tribunal Supremo, es fácil que pasen 4 ó 5 años, durante los cuales los ingresos de TVE deberán ser cubiertos con fondos auténticamente públicos.

Y otra cosa, la corta experiencia francesa no abona la creencia de que la publicidad que deja de entrar en la televisión pública, se traslada mecánicamente a las privadas, por mucho que éstas bailen alborozadas en un primer momento. En Francia no sólo no está ocurriendo eso, sino que en estos momentos empiezan a clamar ya para no pagar el impuesto del 0,9% sobre sus ingresos publicitarios, porque los cambios introducidos en la financiación de la televisión pública no han modificado de manera apreciable su viaje hacia la quiebra.

El debate en Francia, en www.matelepublique.fr

http://www.dailymotion.com/videox5tho3


Etiquetas: France Télévisions, BBC, Gordon Brown, Vincent Bolloré, RTVE, Nicolás Sarkozy, José Luis Rodríguez Zapatero, Jaume Roures, Adelaida Bolea
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