
El grupo de países conocidos como BRIC (Brasil, Rusia, India y China), prepara unos “brotes” especialmente “verdes” para la economía mundial, en su próxima reunión a celebrar en Rusia.
Este grupo, hasta ahora considerado como un invento teórico de Goldman Sachs, a cuenta del éxito que tuvo en el año 2004 la tesis que sostenía que entre los cuatro dominarían la escena económica mundial en el 2050, han decidido dar por buena la teoría de la profecía autocumplidora, pero adelantando la fecha.
Los rusos, que albergan su inminente reunión, han escogido la ocasión para la puesta de largo de la propuesta de acabar con el papel -¡no es un juego de palabras- que juega el dolar en el mundo, tras la Segunda Guerra Mundial, y en especial, desde que en noviembre de 1973, se abandonó el patrón oro, con lo que el dolar pasó a ser, precisamente, el oro de papel, en una situación histórica insólita, sólo comparable, precisamente, a la China gobernada por el Gran Kan, Kublai, que trasladó este invento al mundo, en época bien temprana, a partir de la crónica que de su corte hizo Marco Polo. Sin embargo, y a pesar del éxito de los viajes del veneciano, tal cosa no volvió a verse hasta los tiempos de Richard Nixon.
Aceite de ricino para el gobierno de Barack Obama, que quiso pasar de puntillas, y lo logró, en la reciente reunión del G-20, en la que los mandatarios se dedicaron a echar balones fuera, sin tratar la propuesta que desde China había caído como un jarro de agua fría sobre la opinión pública norteamericana: el dolar empezaba a ser seriamente cuestionado y se proponía su sustitución por un nuevo sistema monetario internacional basado en otra unidad de cambio. Muy mala noticia para los americanos, que encajaron el golpe templando gaitas.
Si hay un asunto del que nadie quiere oir hablar en los Estados Unidos, y del que sin embargo hace muchos meses que se habla, en un intenso rumor de fondo, es el de esa aparentemente inevitable pérdida de la hegemonía mundial del dolar, una posición heredada de la situación salida de los acuerdos de Bretton Woods, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la superpotencia, hoy en crisis abierta, consolidó su poder en el orbe habitado.
No se quiere hablar del asunto, en un mundo tan cínico como éste en el que vivimos, pero que el valor de cambio como divisa internacional de una moneda, especialmente desde el final de la aplicación del patrón oro, va íntimamente ligado al poder militar de la potencia que la emite, es una verdad tan comprobable históricamente, como que la caída de esa moneda, también va ligada al final de la hegemonía militar de quien hasta entonces partió y repartió la tarta.
Salta a la vista que de ser el emisor de la moneda que sirve de reserva al resto del mundo, a perder esa condición, en el cambio va implícita la pérdida del poder imperial, pues ser el emisor, en el fondo, no es ni más ni menos que asegurarse la posibilidad de financiar la propia economía, imprimiendo papeles, que son aceptados religiosamente por el resto del mundo, como unidad de cambio por bienes y servicios. Todo a cambio de nada, o nada a cambio de todo. Dígitos. Es evidente que una situación así, sólo se puede sostener con un teléfono rojo y unos botones con los que se pueda hacer saltar el mundo por los aires. América intenta salvar su economía recurriendo a la imprenta una vez más, pero esta vez hay otros que se lo discuten, y especialmente quienes, como los chinos, tienen sus cajas fuertes llenas de montañas de dólares que pierden valor a ojos vista.
Que los imperios no son eternos es un hecho conocido por los historiadores, y que el escenario político y económico mundial está sufriendo una segunda mutación, tras el primer derrumbamiento del sistema de Bretton Woods, con el paso del patrón oro a la convertibilidad de las divisas en un régimen de tipo de cambio flotante, es una verdad que sólo se disctute desde la inmediatez de la política más local, y desde la miopía de esa gran masa ciudadana que no quiere enterarse del tremendo cambio que se está operando en el mundo.
El dolar puede declinar aún más ante el euro, tras alcanzar la cota del 1,43 dólares por cada unidad de la moneda europea. Por primera vez se puede decir que son ya muchas las naciones que están considerando seriamente la posibilidad de buscar otra alternativa como principal reserva de cambio mundial.
Esto es lo que dicen, Oliver Biggadike y Chris Fournier, de Bloomberg, tras una jornada, la del martes, repleta de incertidumbres políticas y económicas, ante la vuelta a mínimos del cambio del dolar frente al euro, pero también ante la intranquilidad suscitada en buena parte de la sociedad política americana por la nueva actitud del presidente Obama frente a Irán, manifestada a través de la BBC; también, cómo no, por la ola de pesimismo generada por la suspensión de pagos y la nacionalización de General Motors, pero sobre todo, muy especialmente, como consecuencia de las declaraciones del gabinete de Dmitry Medvedev, que han organizado un verdadero terremoto informativo en los EEUU.
El jefe del estado ruso lanzó este martes un mensaje claro, que venía a reforzar lo que ya dijeron otros antes, al anunciar que los paises emergentes del grupo BRIC, que reunen por sí solos un abrumador porcentaje de la población y del territorio del globo terráqueo, van a estudiar este mes, en su reunión de Ekaterimburgo, el próximo 16 de junio, la posibilidad de pasar del dólar, a los Derechos especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional, como moneda supranacional. Los DEG, se crearon como activo de reserva internacional tras Bretton Woods, con un valor fijado en oro. Cuando el oro concluyó su papel, se le asigno un complejo sistema de valoración, formado por una cesta de las cuatro monedas consideradas entonces más fuertes, con una distribución del 44% para el dólar, el 34% para el euro y el 11% para el yen y la libra esterlina. De un tiempo a esta parte, vivían un papel menor, pero de repente han pasado a primera fila del escenario político y económico mundial.
Esta propuesta que asume ahora el grupo BRIC, de trasladar el papel del dolar como moneda supranacional a los DEG, de acuerdo con la propuesta ya formulada primero por China, e impulsada por el especulador multimillonario George Soros o por el economista, Joseph Stieglitz, que ya presentó esa misma idea en la Asamblea General de la ONU al frente de un grupo internacional de expertos -que pidieron que la ONU tomase las riendas económicas del mundo-, tiene la fuerza de las iniciativas revolucionarias que se lanzan a la palestra, de manera progresiva, con un respaldo creciente, que de alguna forma está ligada a la creación de nuevos focos de poder supranacional, hasta ahora desconocidos, pero de creciente fuerza, como es el caso del grupo BRIC, en el contexto de lo que se dio en llamar, el nuevo “equilibrio multipolar”.
¿Es posible un mundo en equilibrio, sin que ninguna potencia tenga el control, y sin que el riesgo de volar todos por los aires mantenga el espejismo de una cierta paz?
La Unión Soviética se derrumbó con estrépito, pero poco duró el alborozo del liberalismo triunfador que cabalgaba a lomos del dolar. Se murió de infarto, a cuenta de la crisis subprime, y a pesar de los “innumerables brotes verdes” que aparecen por doquiera, el cambio global no hizo otra cosa que empezar a enseñar una pequeña parte de lo que viene.
Etiquetas: BRIC, Kublai Kan, Brasil, India, China, Rusia
Etiquetas:Brasil, BRIC, China, India, Kublai Kan, Rusia
Entradas (RSS)
http://www.guccis.net salida de Gucci Gucci bolsos de mano y bolsos de Gucci y de descuento </ a>