
El gran éxito de Hulu, encierra en realidad un enorme fracaso de las grandes cadenas americanas
Impresiona la tuzudez de las grandes cadenas españolas y de las productoras de vídeo, empeñadas en caminar hacia un seguro suicidio, apostando por la concentración audiovisual, pero a la vez, apostando también por los contenidos cerrados, codificados y que suponen al consumidor abrir la cartera -algo a lo que no está dispuesto-, ahora a través de la llamada TDT de pago, un fracaso cantado antes de nacer, para cualquiera que disponga de un poco de información.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
La industria norteamericana de la televisión se enfrenta a un derrumbamiento publicitario que el Financial Times evalua en unos dos mil millones de dólares en los próximos cuatro años. La publicación británica achaca esta caída del sector a la evolución de la tecnología digital, grabadoras y otros aparatos de sobremesa, cuyo papel a la hora de eliminar la publicidad en los programas de los que disfruta la audiencia ha sido determinante, tanto como lo es la huída masiva de los jóvenes hacia Internet, que han abandonado ya de manera radical la vieja televisión.
Si ese derrumbamiento se analiza en el contexto de la transición del mundo de los viejos medios de comunicación, a los nuevos, entre los que hay que incluir la nueva publicidad contextual, tendremos un completo panorama en el que se abre el camino hacia la extinción de un modelo que no alumbra otro nuevo, pues la distancia de los ingresos entre la televisión tradicional y el audiovisual de Internet, es, al menos tan grande, como la distancia de la recaudación entre un periódico convencional y un diario digital. Un camino que, por mucho que el voluntarismo de muchos les conduzca a sostener lo contrario, no permite culminar una reconversión por falta de fondos.
La impotencia de la vieja televisión lineal es la misma del viejo modelo del periódico de papel. Es como la desaparición de las grandes bestias jurásicas. Su tamaño desproporcionado impide a los viejos medios adaptarse al nuevo mundo. No hay alimento suficiente para estos enormes herbívoros en las praderas digitales.
El comentarista de medios de comunicación, Juan Varela, llamaba la atención la semana pasada sobre el informe Televidente 2.0 y su conclusión más notable, que “siete de cada diez internautas siguen descargando series, música y películas extranjeras”. Es decir, que los jóvenes ya han desertado de la televisión tradicional, y detrás de ellos lo están haciendo en masa los no tan jóvenes, y que la falta de adaptación de las televisiones españolas puede acelerar su crisis. Este proceso todavía muy despacio en Europa, pero en los Estados Unidos ha tomado gran velocidad.
Según un informe de de Global Media Intelligence, de Screen Digest, firma dedicada a la elaboración de estudios sobre la evolución de los medios, una pequeña parte de este derrumbabiento puede ser paliada con la publicidad incrustada en los vídeos de Internet por los medios tradicionales, que se espera que triplique su cuantía en los próximos cuatro años. Sin embargo, este mismo informe deja bien claro que esta publicidad representa sólo el 2,2% del total de los ingresos de estas empresas, con lo cual, ni de lejos se puede confiar en ella como un mecanismo para paliar la fortísima recesión de la publicidad en las televisiones convencionales. La proporción nos recuerda mucho la que existe entre los ingresos de los periódicos de papel y lo que se recauda con su volcado a la Web.
Simplemente, nace un nuevo mercado, el del audiovisual no lineal de Internet, y se hunde otro, el de la televisión lineal. Las grandes cadenas norteamericanas se han empeñado en crear una plataforma de esperanza, a pesar de la evidencia. Esa plataforma se llama Hulu. Hulu nos muestra el camino del éxito, abierto por los viejos canales. Un centro de difusión para ofertas de vídeo de gran consumo. ¿Acaso es más potente Hulu que el buscador de vídeos de Google? Evidentemente no.
Considera Screen Digest que la publicidad del vídeo de Internet está creciendo de manera “exponencial” -con las cuatro grandes compañiás de televisión norteamericanas dominando el creciente mercado, a expensas de los sitios como YouTube. Los “sitios gestionados publicitariamente por productoras de contenidos importantes, que son propietarias de sus propios materiales audiovisuales, han ganado un liderazgo sustancial sobre los sitios que viven de material ajeno, como YouTube o Joost”, afirma este mismo consultor, en las citadas declaraciones al Financial Times.
Conviene no olvidar que el Financial Times, sitio de pago -uno de los pocos que lo consiguen con éxito-, a pesar de sus logros y de su impresionante información, trabaja en el campo de los intereses de los medios que se mueren, de los que es uno de los más eximios representantes, y uno de los más ágiles abordando la crisis mediante una primera reconversión de uno de los digitales mejor adaptados a Internet en el mundo, con un millon de suscriptores.
En los Estados Unidos, país que es pionero en el vídeo en línea, éste ha crecido de manera continuada en los últimos tres años, desde que ABC se convirtió en la primera gran red que empezó a programar episodios completos de series. Desde entonces, otras cadenas han seguido su ejemplo, como CBS, NBC y Fox, cada una de ellas promocionando el uso de Internet entre sus audiencias de televisión. También en el Reino Unido, la BBC ha construído rápidamente una audiencia en línea gracias a su iPlayer. ITV y Five también han potenciado su programación en línea.
En EEUU, News Corporation y NBC Universal controlan precisamente Hulu, ese sistema libre de emisión en línea de vídeo que actúa como un centro de difusión de sus contenidos de televisión. No es sólo producir. Ésa es la lección. Sobre todo hay que distribuir. Hulu sólo es accesible en los Estados Unidos, pero tiene planes para lanzar sus contenidos a todo el mundo. Walt Disney, que posee la ABC, se unió recientemente a Hulu como accionista.
El éxito de Hulu y los sitios Web gestionados por la ABC, la CBS, NBC y Fox, han dado a las televisiones americanas una posición dominante en la publicidad de vídeo en línea, eso sí, a costa de un escenario de quiebra para las empresas, pues a pesar del enorme éxito de Hulu, que lo único que indica es que hay un gran espacio para el negocio audiovisual en Internet, sus empresas ven crecer las pérdidas a un ritmo imparable, porque como decimos, no hay hierba suficiente para tan grandes tragadores de pasto.
¿Qué espacio le queda, en medio de este escenario, a la TDT de pago? La TDT de pago es un chiste, en un mundo en el que el modelo es ya Hulu, y todo apunta a que este empeño de los medios tradicionales españoles por seguir apegados a sistemas fracasados de antemano, cuando las televisiones americanas e inglesas hace ya tiempo que están abriendo los nuevos caminos, y aún así no han logrado despejar el camino, deja una oportunidad excepcional para quienes desde la iniciativa ciudadana y el periodismo cívico, sean capaces de hacer ofertas audiovisuales locales y regionales, acertando con los contenidos sociales, que van a tener especial demanda en estos tiempos de crisis.
Etiquetas: buscador de vídeos de Google, Five, ITV, Screen Digest, Hulu, BBC, Juan Varela, periodismo ciudadano, NBC Universal, informe Televidente 2.0, Global Media Intelligence, iPlayer, Walt Disney, ABC, YouTube, audiovisual no lineal de Internet, News Corporation
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