Se acabó la juerga autonómica. Ahora, a ver de dónde sale el dinero

Se acabó la juerga autonómica. Ahora, a ver de dónde sale el dinero

El propio titular que utiliza El País para referirse a la catastrófica situación en la que se encuentran las cuentas públicas españolas, es en sí mismo suficientemente revelador de lo que sucede, en el momento en que de las palabras se pasa a la realidad de las cuentas públicas, tras el dilatado proceso de gestación de la nueva financiación autonómica, iniciada como consecuencia de lo que al respecto dispone el Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Dice este titular que corre como la pólvora por las redacciones, “Las autonomías deben 6.000 millones al Gobierno por la caída de la recaudación“, y con semejante encabezamiento, que ya se gesta en las informaciones de agencia, se plasma la letra y la música de una realidad de la que nos enteraremos a fondo, en las próximas semanas.

Sale esta información de los escasos datos -o más bien ninguno- que la ministra de Hacienda, Elena Salgado, ha llevado a la Comisión de Hacienda del Congreso de los Diputados, en la que compareció a petición propia, para explicar el proyecto de financiación autonómica aprobado en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, previamente negociado con la Generalitat de manera bilateral, que en breve va a ser aprobado en Consejo de Ministros y trasladado al Congreso para su tramitación.

Las autonomías, eso que el ministro de Justicia describía recientemente, para asombro de todo el mundo que conserva tal capacidad, como el estado federal, cuando como primera autoridad del ramo debiera tener muy presente que la Constitución prohibe expresamente la federación de comunidades autónomas -¡con este respeto que tienen por las leyes, qué respeto van a tener por lo demás!-, son ya una quiebra galopante, tras el anuncio de que las devoluciones de los anticipos a cuenta que deben las comunidades al Gobierno central, ascienden a 6.000 millones correspondientes a los ejercicios de 2008 y 2009, que dicen que podrán reintegrarse a partir de 2011, a plazos y durante cuatro años.

Estamos a mediados de 2009, y al menos este año y el que viene, parece inevitable que la economía siga despeñándose por la pendiente que marca la crisis, y nadie duda que a partir de septiembre las cosas se van a poner muy feas, con el incremento de la morosidad, la famosa “segunda oleada”, que van a tener que soportar los bancos, y el crecimiento del paro de vuelta de la estación más activa, que van a tener que sufrir los ciudadanos y que financiar las administraciones, al incrementarse así, la tendencia recaudatoria a la baja, porque cada vez hay menos contribuyentes, y tienen menos dinero.

Hablando en plata. La ministra no da cifras porque no las puede dar, porque la deuda de las comunidades autónomas por los anticipos a cuenta, se va a incrementar, y el Estado no lo va a poder soportar, porque las posibilidades de anticipar dinero a cuenta se acaba, mientras se derrumba también la recaudación autonómica y local de la “octava potencia mundial“, que había conseguido alcanzar semejante espejismo, gracias a la loca administración que hizo posible que el sector de la construcción alcanzase en España cotas próximas al 50% del PIB.

En esta situación, con un estado que no va a poder seguir sosteniendo por mucho más tiempo el pufo autonómico, sin recurrir a una brutal subida de impuestos, que la ciudadanía no va a poder pagar -porque cada vez hay menos gente que pueda pagar-, nos encontramos en un punto de no retorno, que tiene toda la pinta de estallar este otoño, con motines cívicos y sociales, que sólo tendrán una idea en común ante el aterrizaje en la realidad: la necesidad de que aquí se deje de hablar de gilipolleces y que alguien eche cuentas de qué es lo que realmente necesita España para sostener sus servicios públicos imprescindibles, como son la sanidad, la educación, las prestaciones sociales básicas, el mantenimiento de las infraestructuras y otras, y cómo se inicia el desmantelamiento del podrido sistema partitocrático que ha impulsado que lleguemos hasta aquí, con un parque de vivienda sin vender, superior al de los Estados Unidos de América, para así llenar los bolsillos de un montón de desaprensivos que ahora se hacen los locos.

Aquí nadie tiene nunca la culpa de nada.

Imagen de previsualización de YouTube


Etiquetas: 6.000 millones deuda, pufo autonómico, Elena Salgado
Etiquetas:, ,

This website uses IntenseDebate comments, but they are not currently loaded because either your browser doesn't support JavaScript, or they didn't load fast enough.

Deja una Respuesta


Site speeded up by PHP Speedy Site speeded up by PHP Speedy