
El dolar pierde peso en el comercio internacional a ojos vista
El Financial Times publica un análisis de Edward Luce and Krishna Guha, desde Washington, titulado “Obama under fair over falling dolar“, en el que abiertamente se trata la crisis que vive el dolar, no sólo en los habituales términos del debate internacional sobre los tipos de cambio, el “dolar fuerte” y el “dolar debil”, sino sobre su peso en las grandes transacciones internacionales, en las que está experimentando un progresivo declive que da argumentos a los críticos de la administración de Barack Obama, basándose en el estado de incertidumbre creado sobre la credibilidad que está experimentando el estatus de la divisa americana como moneda internacional de reserva, especialmente tras los rumores desatados alrededor de la reunión del Fondo Monetario Internacional en Estambul, publicados por el Indepent, que han producido un nuevo máximo en la cotización del oro.
No falta quien atribuye estos movimientos a intenciones especulativas sobre el oro y su fortaleza como posible referencia monetaria. De hecho hay voces que claman por la vuelta a esta vieja referencia cuya fascinación ha resultado siempre inexplicable a ojos de historiadores, filósofos e incluso para los economistas. Lo cierto es que el oro se ha apreciado un 50% en los mercados internacionales a lo largo de los últimos doce meses.
Subraya el FT que los republicanos empiezan a presentar batalla ante el debilitamiento del dolar como divisa de referencia internacional, ya “como una evidencia del derrumbamiento del poder de los Estados Unidos“, algo de lo que venimos hablando aquí hace tiempo, desde que empezaron a conocerse las opiniones al respecto de destacados economistas norteamericanos, favorables al traslado del papel que viene jugando el dolar desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hacia los DEG (Derechos Especiales de Giro) del Fondo Monetario Internacional, con los que de momento se opera a través de una cesta de dólares, euros, yenes y libras esterlinas. El apoyo de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China) a esta propuesta, a la que según el Independent (desmentido por algunos de sus protagonistas) se podrían haber sumado bancos del ámbito árabe, e incluso la propia Francia, nos da la medida de las repercusiones geoestratégicas de tales movimientos.
Sarah Palin, la ex candidata a vicepresidente con el candidato republicano John McCain, que en la actualidad ejerce un cierto liderazgo como portavoz de la derecha norteamericana, ha ligado, en unas declaraciones, esta decadencia del dolar, con el crecimiento de la deuda y la dependencia del petróleo extranjero. “Podemos ver esto en precio del dolar que alcanza hoy un precio record en respuesta los temores que se extienden sobre un dolar débil”, escribió Palin en su sitio de Facebook, tal y como reseña el FT. Evidentemente las debilidades de Palin son las que son, pero lo que hay que mirar aquí es que el ataque republicano se centra en el dolar y en la dificilísima situación de Afganistán, donde Obama se encuentra atrapado entre sus compromisos electorales y la realidad política del imperio que se tambalea.
Con otras naciones manifestando sus críticas sobre la debilidad del dolar, la administración norteamericana intenta hacer llegar al mundo la idea de que comprende las responsabilidades que entraña gestionar la divisa de referencia mundial: “es muy importante para los Estados Unidos que continuemos con un dolar fuerte”, dijo Tim Geithner, secretario del Tesoro, “reconocemos que el importante papel del dolar entraña especiales responsabilidades para nosotros y haremos lo necesario para mantener la confianza”.
La preocupación sobre el dolar, que se ha derrumbado en un 11,5% en su peso comercial sobre los pasados seis meses, amplía el círculo de las críticas conservadoras al gobierno. A mayores, la semana pasada, Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, adviritió de que “los Estados Unidos se equivocan si dan por sentado el papel del dolar como divisa de reserva predominante“.
Afirman los analistas del FT que:
Una buena parte del debate de hoy refleja las tradicionales respuestas políticas en los Estados Unidos, cada vez que el cambio se deprecia. Pero hoy, además, a este debate de siempre, se unen las advertencias de los acreedores norteamericanos, muchos de los cuales se rumorea que están trasladando sus inversiones hacia grandes compras en inversiones reales (real assets) como bienes raices y empresas. “El dolar siempre se vio como una cuestión de testosterona entre la clase política norteamericana”, dijo Norm Ornstein, un veterano analista del conservador Instituto de Empresa Americano, “Es el momento para un legítimo debate sobre el status del dolar como reserva, pero Sarah Palin no está cualificada para participar en él”.
Y añaden:
Como el último desfallecimiento del dolar está atrayendo la atención de los analistas de una manera significativa, es necesario situarlo en su contexto. En términos de peso comercial, el dolar está volviendo a las mismas posiciones que ocupaba en el arranque de la crisis financiera el 9 de agosto del 2007, de acuerdo con los datos de la Reserva Federal. Cuando el precio del oro sube de manera apreciable, no se han tomado medidas en el mercado financiero sobre las expectativas de inflación. “La primera razón para el actual declive del dolar ha sido la normalización de los mercados”, dice Ken Rogoff, un profesor de Harvard y antiguo economista jefe del Fondo Monetario Internacional. “La crisis financiara ha hecho avanzar el día en que el dolar dejará de ser la moneda dominante, puede ser que de 75 a 40 años”.
Cada día que pasa se hace más evidente que la crisis que estamos viviendo es mucho más compleja de lo que parece -como es lógico-, y que en ella tiene un papel fundamental la pérdida de poder de los Estados Unidos como árbitro de la política mundial, pues cada vez está menos claro que se pueda buscar una causa única en la pérdida de credibilidad de los mercados, en la frivolidad de los operadores financieros, en el coste y la forma de los planes de rescate bancarios, en la debilidad del propio sistema financiero manifestada con las inversiones viciadas en activos hipotecarios de mala calidad, e incluso resulta especialmente ridícula, por lo frívola, la eterna polémica entre liberales y socialdemócratas, sobre el papel del mercado y los estados -cuando estamos a punto de entrar en una gravísima crisis presupuestaria de las administraciones-, sino que lo que realmente preocupa de verdad a los operadores económicos del capitalismo es la raíz del poder económico mundial: quien controla la moneda internacional de referencia, controla ese poder desde su banco emisor, porque su capacidad para endeudarse le permite sostener la capacidad militar propia de una superpotencia, que es la que al final da al sistema de intercambios su estabilidad, y por lo tanto su valor.
Cada vez cobra más entidad la idea de que los acontecimientos que cambiaron la historia a partir del año 2001, tienen su origen real en la crisis abierta por la apertura de numerosos mercados al comercio de los carburantes en otras monedas como el euro. La brutal reacción de la administración de George W. Bush, y el inicio de la Guerra Global contra el Terrorismo, hoy abandonada explicitamente por Obama, parece encubrir detrás una guerra global por el mantenimiento del dolar como divisa de referencia internacional.
Cuando se debate sobre si los Estados Unidos deben seguir o no siendo los titulares de la divisa internacional de referencia, lo que se está discutiendo es si los Estados Unidos deben seguir siendo, o no, la superpotencia imperial que ha sido desde la última gran guerra, por eso los propios economistas norteamericanos que como Joseph Stiglitz apuestan por la evolución hacia los DEG del FMI como divisa de reserva, apuestan también por el final de las aventuras militares norteamericanas, a cuyo enorme coste atribuyen el verdadero origen de la recesión.
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