
Valledor huye de la multitud que le perseguïa por su desvergüenza, al acudir a la concentración de apoyo a Teleasturias, como miembro del gobierno que cerraba la cadena
Siento discrepar de lo que están diciendo algunas de esas buenas personas que en cuanto ven un gesto humano, digno o aparentemente decente, en alguien que lleva años subido en la rueda de un poder como el del gobierno asturiano, se emocionan, y no sólo le conmutan la pena por las responsabilidades en las que puede haber incurrido, sino que magnifican su reacción, y convierten su interesado gesto en un ejemplo público, sin pararse a pensar si es realmente un acto de dignidad, o un intento desesperado de recuperar el crédito perdido, por parte de quien tiene planes para intentar una nueva forma de saltar a la política, al frente de algo; lo que sea. Como me temo que se trata de este segundo caso, tengo que decirle al hagiógrafo, que se busque otro santo para escribir su vida, que éste, ni siquiera es capaz de dar la cara por su militancia cristiana, que oculta de manera vergonzosa, con lo que me recuerda ciertos hechos evangélicos de pertinente evocación, dada la naturaleza del personaje.
Hablamos del caso del ex diputado Francisco Javier García Valledor, que no dice una verdad, ni cuando se está montando su película más patética, como ésta, cuyo lamentable guión pasa por decir lo de que “fue un error formar parte del gobierno” -¡hay que tener morro y desvergüenza ilimitados!-, pues en la primera entrevista que concede a tumba abierta a La Nueva España, se vuelve a tirar el moco de que era afiliado del PCE desde 1976, cuando en realidad su afiliación comunista fue bastante más tardía, dado que su procedencia política, de la que parece avergonzarse, era en realidad la Juventud Estudiante Católica, cosa que en si misma me importaría muy poco, si no fuese él quien presume de vieja militancia estaliniana, igual que en su biografía oficial se erigía en secretario del PCE de Universidad, arrebatándole el puesto con toda la cara a Luis Alfredo Lobato, que como está en Nicaragua, dedicado a labores de alto leninismo, no le puede llevar la contraria. Vamos, como lo de Luis Roldán, pero en vez de falsificar su curriculum universitario, se inventa uno clandestino porque a día de hoy, eso mola. Para descojonarse. ¿Qué necesidad tiene de inventarse el pasado, si en aquella facultad en la que él y yo estudiamos, había decenas de militantes del PCE que en cualquier momento pueden afearle este ridículo comportamiento, e incluso recordarle cómo rompía huelgas para entrar en clase?
No nos cuenta Valledor en su entrevista, que como consejero tuvo en su mano forzar las cosas para impedir el cierre de Teleasturias, tomando posición desde el gobierno en contra de lo que no sólo fue un crimen contra los derechos fundamentales de los ciudadanos, sino que además ese crimen se perpetró definitivamente, tras las promesas de IU a quienes negociamos con ellos la continuidad de la cadena, una vez que se confirmó que Rodolfo Cachero no metió la pasta que ellos le exigieron que metiese, en una inmobiliaria gestionada por uno de sus testaferros -al que Gaspar Llamazares sacó de la cárcel con un indulto de verdad, no como el de los sindicalistas Cándido y Morala, pues a los de la CSI los dejaron conscientemente tirados, con la pretensión de tenerlos atrapados-, por más señas dedicada al alquiler de viviendas subvencionadas por el Principado de Asturias. Bien está que los jóvenes que se dedican al periodismo sepan cómo juegan estas cándidas ovejuelas con sus puestos de trabajo, por unos euros, para financiar intereses de partido, y por qué no, el bienestar de los intermediarios de esos intereses.
Tampoco nos cuenta Valledor que en sus manos tuvo romper la unanimidad del gobierno cuando se aprobó la Estrategia Energética del Principado de Asturias, es decir, el plan energético regional, con el que se dio falsa legalidad e impulso político a la instalación de la desmesurada avalancha de eólicos, las líneas de alta tensión, los gasoductos y la regasificadora como centro nodal, con un objetivo de producción y consumo eléctrico que triplica las demandas de la realidad, al servicio de unas empresas en las que Izquierda Unida está presente con un consejero de administración clave, que les hace de puente entre los negocios de los bienes de equipo y la Caja de Manolo, y así pueden estar aquí y allá, desde Cabueñes hasta Prado de La Vega, negociando el precio de cada casita con Serafín, Noemí y mamá Laura -consejera como Valledor, cuando ella gestionaba los negocios del ladrillo de IU en el gobierno-, que dejó en herencia a su hija, el elevado cometido de seguir convenciendo a todos de que ese sucio negocio es cosa muy progresista. De todo ello tomó y comió el ínclito Valledor, en su comunión política diaria, y nada nos cuenta de los mecanismos de financiación que inspiraron muchas de sus decisiones, como la del plan energético, probablemente, porque está pensando lo jodido que tiene ahora sacar parné para sus nuevos proyectos, para los que necesita encontrar recaudadores, pues se quedó sin los que tenía, que le hacían el trabajo sucio para que él fuese de limpio. Y encima los llama feos y les dice que son caca, culo, pis. No me extraña que le llamen de todo. No es para menos.
Recuerdo con especial énfasis el plan energético y el cierre de la única televisión privada asturiana por su gobierno, porque Valledor presume de asturianista, y en el ejecutivo que más hizo por destruir Asturias, hasta dejarla irreconocible, tuvo la mejor oportunidad de demostrar ese sedicente y falso asturianismo del que presume. O, ¿hay mayor ataque al futuro y la supervivencia de Asturias que ese plan para convertir el “Paraíso Natural” en un enorme vertedero energético, puerto refugio para buques siniestrados, escala para metaneros, cementerio de CO2 y lo que a cualquier enfermo mental de esos que nos gobiernan se le ponga en la punta del capullo? ¿Se puede concebir mayor felonía que cerrar la única televisión que criticaba este plan e ir a la manifestación en la que se protestaba por ello, tratando a los allí presentes poco menos que de idiotas?
Muy difícil tiene ahora crear una nueva trama que genere pasta como la que deja atrás, con plaza sentada en la Fundación Izquierda Xunida, controlada por los malos de su película. Pero es su única posibilidad de seguir viviendo mejor que los demás. En eso consiste la política de hoy en día, y a ello se va aplicar, a partir de ahora, con el plazo justo, nuestro hombre. Lo veo crudo, francamente, porque no va a encontrar a nadie que le busque la pasta y a la vez le permita a él ir de niño bonito. Desde dentro del grupo parlamentario de IU Los Verdes no pudo ni intentarlo porque le habrían hostiado como hostiaron a los del PCE en la Plaza de América. A ver si hablamos claro: se va, porque como no se fuese le echaban a patadas. Y ya está. O ¿acaso no demostraron, él y sus compañeros, lo violentos que pueden llegar a ser, si alguien se interpone en el camino de sus negocios?
Sí nos cuenta Valledor en su entrevista, no sé qué del bable, Caleao y la incineradora, que son los señuelos habituales con los que nos entretienen estos desvergonzados predicadores de lo verde, lo rojo, y lo cruciforme, combinados en mezcla apocalíptica, mientras nos meten lo que les interesa de verdad, señuelos que siempre manejó con maestría este aprendiz de Xabier Arzallus que se revestía con los aromas de santidad, olores a incienso de su propio botafumeiro, con los que se perfuma a sí mismo para contarnos que él es “diferente”, “mejor” y más guay que sus compañeros del negocio político, y claro, cuando en realidad lo que te encuentras es un traidorzuelo que se traviste con la boina o con el traje de gaitero, para hacerse el cartel, a diario, dejando a los suyos como que ellos son los malos y él es el bueno, no me extraña que se acabe granjeando el odio y el desprecio de todos, que lógicamente le consideran un miserable, que utilizó continuamente la misma financiación, los mismos chanchullos, la misma delincuencia y mezquindad sistemáticas, para ir por la vida de que él es mejor que los demás, meando hidromiel y tocando la gaita mientras mea, pero vivía de lo mismo, participaba de lo mismo, y respaldaba lo mismo.
Y por supuesto ni entro en que el día en que se sus cuates se abalanzaron sobre mí en masa en la Plaza de América para arrebatarme la cámara en la que tenía la película que demostraba su comportamiento violento -el de él mismo, reconocido por la policía en testifical y en vídeo- y el de su mariachi, contra los disidentes del PCE que ejercían su derecho a cumplir una resolución judicial. Dejo de lado que no haya tenido el elemental detalle de llamarme, siquiera por teléfono, para pedirme perdón, ése día, o cuando días después una trombosis pulmonar masiva estuvo a punto de matarme, como consecuencia de las lesiones recibidas. Yo a él si le eché una mano cuando en la Plaza de La Escandalera la ciudadanía le quiso zumbar por sinvergüenza, por estar en el gobierno que cerraba Teleasturias e ir allí a hacer como que él quería salvarla, a pesar de formar parte del gobierno que la cerraba. Interpuse mi cuerpo entre él y quienes intentaron agredirle y pudo escapar de milagro. Ahora reconozco que no fue un acto de grandeza; no lo hice por él, sino para evitar que la concentración se disolviese a palos. Bastante me cabreó verle allí haciendo el gilipollas, una vez más en su vida.
Recuerdo todo esto, no para cebarme en él, en este momento, que no sé por qué tiene que ser de dolor y aflicción. Al fin y al cabo son las mismas lágrimas de cocodrilo de Javier Amandi cuando dimitió del gobierno de Sergio Marqués y se dio cuenta de lo jodido que era renunciar al coche oficial. Amandi lo hizo porque se lo exigió Cascos y su continuidad en el negocio, la misma razón de Valledor, machacado por sus compañeros, que están hartos de su permanente doblez, y ésta es su única posibilidad de intentar un proyecto nacionalista, para el que ya está lanzando sus primeros discursos al rebufo de los lagrimones por las ruinas de Palmira.
Así que menos hagiografías, amigo Luis, búscate santo más digno de la santidad y con menos olor a azufre, que no renuncie, por ejemplo, a su militancia cristiana, porque este acaba de negar a Cristo ante toda Asturias, igual que otro santo, éste del PSOE, arrojó al suelo, delante de los dos, un nacimiento que una limpiadora se había pasado colocando durante varios días, y luego resulta que era la encarnación en la tierra de San Pantaleón redivivio, el que licúa su sangre en Nápoles de vez en cuando, para espanto y asombro de la concurrencia. Santos los del santoral, Luis, y son muchos; así pues, permíteme que desconfíe del resto, y especialmente si así se nos presentan ellos mismos, en gloria majestuosa, porque entonces, ante lo que estamos es ante una ricahembra de muchos pares de huevos, como evidentemente es el caso.
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