Fuerzas especiales norteamericanas en Tora Bora, año 2001, NYT

Fuerzas especiales norteamericanas en Tora Bora, año 2001, NYT

Una de las voces más respetadas de la política exterior en los círculos demócratas de los Estados Unidos, el que fuera asesor de seguridad nacional, Zbigniew Brzezinski, se unió al coro de discrepantes creado estos días en los Estados Unidos, al manifestar “serias reservas” hacia la escalada de las tropas  en Afganistán, durante una entrevista concedida el pasado martes. ¡Qué país el nuestro! José María Aznar nos lleva a Irak de la mano de George W. Bush, apoyándose en los republicanos para tejer su política exterior, y el país se echa a la calle. Pasa el tiempo, en España primero, y en los EEUU después, toman el poder los socialdemócratas, y ahí estamos nosotros, como un solo hombre, dispuestos a acompañar a Barack Obama, que una vez desechada la Guerra Global contra el Terrorismo que sirvió de pretexto a la aventura militar republicana, apuesta por una especie de guerra de exterminio contra la etnia mayoritaria de Afganistán, y ésa cuenta con nuestro respaldo, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero deja de hablar de la misión de paz, y ahí estamos en una guerra no declarada, que carece de cualquier justificación.

Zbigniew Brzezinski

Zbigniew Brzezinski

Sin embargo, Afganistán es un reto muy grande para una apuesta como la que ha decidido respaldar Barack Obama, con su decisión adoptada como “comandante en jefe”, con otros 30.000 soldados lanzados a una guerra contra un enemigo cada vez más nebuloso, en un país en el que fracasaron los medos, los persas, Alejandro Magno, los seléucidas, el imperio Indogriego, los turcos, los mongles, los ingleses y los rusos. Al menos Bush tenía claro lo que quería, su apoyo al lobby petrolífero y al papel del dolar en un mundo en el que petróleo y moneda comenzaban a tambalearse. Nadie sabe, en cambio, qué diablos es lo que pretende la administración Obama, salvo un patético plano de gasoductos entre el Caspio y el Índico, que suele explicar a veces lo que ocurre en el mayor centro de producción mundial de opio cuando llegaron las fuerzas imperiales a desmantelar la poderosísima Al Qaeda, que por aquel entonces era una colosal organización multinacional digna de ser dirigida por el célebre Doctor No, omnipresente en las películas de James Bond.

Los americanos, luchan contra su propio monstruo de Frankestein, contra el espantajo de Osama bin Laden -que ahora es nuevamente el Fu Manchú de los demócratas- agitado por detrás de lo que se está convirtiendo en el enfrentamiento contra todo un pueblo, mayoritario dentro de una compleja realidad tribal, los pastunes , que parecen haber tomado como suya la guerra que lideran los radicales islámicos conocidos como talibanes. Recientemente, el New York Times, citando fuentes de la administración, divulgaba la idea de que Al Qaeda “no tiene más de 100 militantes en Afganistán” y que ya no constituye “una amenaza para los Estados Unidos”. O sea, que Al Qaeda crece y mengua como un acordeón, aparece en el Sahel, en el norte de África, va, viene y no se detiene, y hasta durante un tiempo fue la responsable del 11-M en Madrid; pero sólo durante un tiempo, cuando la ciudadanía pedía explicaciones para aquel inexplicado sucedido.

Brzezinski, escéptico desde que empezó este debate sobre el aumento de las tropas en Afganistán, dijo en una reciente entrevista, recogida por el Huffington Post, que no tiene desperdicio, que no es que se oponga a la decisión de Obama de enviar un contingente adicional de 30.000 soldados, sino que considera que “la misión no está adecuadamente definida”. Más o menos lo que todos nos preguntamos:  ¿qué pretende Obama, si se empieza a aceptar que se lucha contra un pueblo y no contra una Al Qaeda que ya no es el peligro fantasmal, cinematográfico, con el que se justifica la guerra? Lo de siempre en casi todas las guerras, lanzar soldados al matadero y quemar costosímos materiales que revitalizan la principal industria norteamericana.

¡Ay de nuestros subvencionados pacifistas, literatos, profesores y cineastas! ¡Eso sí que es una tropa, peor que cualquier fuerza mercenaria! Ahora resulta que estamos metidos de hoz y coz en una guerra dirigida en realidad por el máximo responsable de las fuerzas especiales del ejército norteamericano, el general Stanley McChrystal, el Joint Special Operations Command, impulsado por Donald Rumsfeld como fuerza secreta de lucha contra el terrosimo en todo el mundo, cuya existencia fue negada siempre por el Pentágono, hasta que en el año 2005 la CIA reconoció una operación en Paquistán para capturar o matar a Ayman Al-Zawahri, que es cuando la opinión pública  se enteró de su existencia. Su jefe, es ahora nuestro hombre, el hombre providencial de los socialdemócratas.

Para empezar su entrevista, el antiguo asesor de Jimmy Carter, que jugó un papel crucial en la definición de la política demócrata contra el bloque soviético, sostuvo que si los esfuerzos militares de Estados Unidos carecen de un componente multilateral suficiente, lo único que se hace es ayudar a alimentar a la insurgencia”. Brzezinski dijotambién que sería hipócrita y contraproducente para Estados Unidos insistir en que el gobierno afgano del presidente Hamid Karzai debe ser perseguido por la corrupción.

“¿Quiénes somos nosotros, qué seriedad demostramos, si predicamos una especie de cruzada?”, se preguntó. “Tenemos un sector financiero que es vorazmente codiciosos y explotador, por decirlo suavemente. Tenemos un Congreso que no es ajeno a los intereses particulares. Y tenemos un sistema electoral que se basa en gran medida en las donaciones privadas que presionan con expectativas de compensaciones. Nuestra realidad llega a los afganos y la predicación de la pureza que estamos haciendo resulta cómica … Creo que deberíamos abandonar esta actitud”.

Brzezinski también manifestó sus reservas acerca de una estrategia de contrainsurgencia que es demasiado dependiente de reforzar las instituciones nacionales, y señaló que hay “una compleja” mezcla de diferentes grupos étnicos y tribales que se han opuesto siempre a las autoridades extranjeras, pero también a las autoridades centrales del país”.

“Creo que el desarrollo de fuerzas locales, contando con las lealtades que puedan prevaler en el ámbito local … tiene mucho más sentido, dado el hecho de que Afganistán es una sociedad multiétnica, que la mayoría de los estadounidenses no entienden”, dijo. “Pero hablar de un ejército nacional afgano es hablar de algo que no es posible en última instancia”.

Brzezinksi no está solo en su preocupación acerca de la visualización de soluciones a los problemas de Afganistán a través de un planteamiento estrictamente local. De hecho, la administración Obama justifica esta operación, asegurando que trata de crear un ejército y unas fuerzas de seguridad afganas, lo mismo que decía la administración Bush en Irak, y para más inri, eso es lo que hacían las tropas españolas allí destacadas, “formar fuerzas de seguridad locales”. ¡Manda huevos!

Soldado de la fuerza militar clandestina, Joint Special Operations Command, NYT

Soldado de la fuerza militar clandestina, Joint Special Operations Command, NYT


Etiquetas: Osama Bin Laden, misión de paz, Guerra Global contra el Terrorismo, George W. Bush, Stanley McChrystal, Barack Obama, X Zbigniew Brzezinski, Donald Rumsfeld, Afganistán, José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar, Jimmy Carter, Ayman Al-Zawahri, Hamid Karzai, Joint Special Operations Command
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