
Algunos volveremos con el gas, encima de la vitrocerámica
El Palacio Miramar de la capital guipuzcoana acogerá durante los días próximos días 6 y 7 de febrero el Consejo Europeo de Competitividad, que reunirá a los ministros de Industria e Investigación de los 27 países de la Unión Europea. José Luis Rodríguez Zapatero ya lo ha vendido con su pompa habitual como uno de los grandes hitos de la Presidencia española de la Unión Europea, aunque las reuniones de este Consejo no están destinadas a tomar grandes decisiones, pues sirven para que los ministros discutan de manera informal asuntos de actualidad. Sin embargo, ya se sabe que el ministro de Industria, Miguel Sebastián quiere convertir el impulso al coche eléctrico en uno de los asuntos centrales de esta reunión.

Miguel sebastián ha encontrado la solución
Como es sabido, y si no lo saben se lo apunto, Sebastián ha tomado como propia una de las ideas fuerza que se mueven en la agenda energética europea que es precisamente ésta del coche eléctrico, cuyo impulso está recogido en varias directivas, e incluso goza de una especfíca desde abril, como mecanismo para reducir la dependencia energética del exterior, reordenar la demanda de electricidad con mejor aprovechamiento de las horas valle y así dar impulso y aprovechar el crecimiento, a veces desordenado -como ocurre precisamente en España- de las energías renovables.
Lo que en Europa es un instrumento para reordenar, aquí se lo han cogido como la tabla de salvación ante el desgobierno de los dicesiete cacicatos, con sus diecisiete planes energéticos regionales, que nada tienen que ver con los planes energéticos nacionales, en un país en el que nadie lleva la cuenta de la abuela de los megavatios de capacidad instalada realmente existentes.
Uno de los rasgos más llamativos de la versión española de la crisis, tras la burbuja inmobiliaria que vive día a día la corrección de los precios de la vivienda como una especie de drama nacional, expiación colectiva al pecado de transigencia con las malas prácticas de la financiación de la política, es el vago y lejano rumor de la creciente pompa eléctrica que amenaza con un estallido similar al del ladrillo, pero más virulento, porque en este caso afectaría a los sectores de futuro por lo que ha venido apostando el gobierno casi en exclusiva.
Raro es el día en el que no se publica información sobre un nuevo ERE en el sector de las renovables, y una declaración de cabreo de alguna patronal regional defraudada por el cierre del registro nacional de preasignación, que dejó a un montón de empresarios con las comisiones pagadas, y los molinos y las placas amontonadas en almacenes y grandes solares en los que yacen todo tipo de componentes de estas instalaciones sin rumbo conocido, o incluso parques ya instalados que no tienen acomodo legal, puesto que como es sabido se están desconectando a menudo los molinos de la red, porque han llegado a producir energía por encima del 50% del total, poniendo en peligro la estabilidad del sistema, y el decreto sobre el consumo de carbón está paralizado mientras el mineral se sigue acumulando en las centrales, pero sobre todo en las minas, donde se calcula que hay ya más de 10 millones de toneladas amontonadas.
Así pues, con las hormigoneras desenchufadas de la red, la caída de la demanda eléctrica en un 4,6% en el año 2009 y la de la inversión en generación de las grandes compañías en un 34%, mientras se desconoce cuál es la cifra real de molinos, placas y espejos instalados que esperan la luz verde del gobierno para poder empezar a cobrar las primas que han puesto los recibos en límites inauditos, situándonos en la tercera factura más cara de europa, el coche eléctrico de Miguel Sebastián, es, junto con el bombeo de agua río arriba para reutilizarlo en las turbinas, la solución a un exceso de capacidad eléctrica instalada, que ha puesto el candado a buena parte de las incipientes industrias que Zapatero presentó a Obama como el “milagro renovable” español.
El Proyecto del gobierno, se llama MOVELE, y está gestionado y coordinado por el IDAE, y plantea la introducción en un plazo de dos años, el ya agotado 2009 y el 2010, de 2.000 vehículos eléctricos de diversas categorías, prestaciones y tecnologías, así como la instalación de 500 puntos de recarga para estos vehículos, con una inversión de 8 millones de euros para impulsar las iniciativas de los municipios y financiar la compra de los vehículos. Desde el inicio de estos planes, el gobierno insistió, ante todo el que le quiso escuchar, que en el 2014 habrá un millón de coches eléctricos circulando.
Así pues, los ayuntamientos de Madrid, Barcelona y Sevilla van a construir las primeras redes públicas de recarga de baterías con el apoyo del Ministerio de Industria, que invertirá 8 millones de euros, y al parecer, otros municipios, como el de Gijón, tienen en marcha sus propios proyectos, en este caso en colaboración con la portuguesa EDP. Repsol ha sellado un pacto con el Ente Vasco de la Energía (EVE) para crear a partir de 2011 una infraestructura para el coche eléctrico en el País Vasco.
Los cálculos de la energía que consumirán estos vehículos hablan de una cifra de negocio para las eléctricas de 500 millones de euros.
Según Expansión:
ACS cree que el negocio total que moverá el nuevo sector, incluyendo la construcción de las redes que es de donde sacará dinero su filial Cobra, ascenderá a 8.000 millones en los próximos seis años.
En noviembre del año pasado, las empresas interesadas en este negocio se reunieron con Industria en la llamada “Cumbre del coche eléctrico”, para crear un grupo de trabajo que redacte un plan integral sobre el coche eléctrico “con el objetivo de coordinar los esfuerzos y fijar los estándares del sistema de carga” (ver memorandum, no tiene desperdicio).

Prototipo en desarrollo
La realidad a día de hoy es que ya hay algunos pequeños coches enchufables a la red en venta, como el ‘Think City’, fabricado en Finlandia, distribuido en España por Going Green, y la primera oleada de modelos eléctricos de los grandes fabricantes de automóviles llegará a finales de 2010. Mitsubishi prevé lanzar el ‘i-MiEV’ y Renault comercializará hasta cuatro modelos. Opel, Peugeot, Citroën, Fiat y Smart también preparan sus automóviles.
Las empresas tienen que ponerse de acuerdo todavía sobre los sistemas que usarán para la carga de las baterías y los estándares de esos equipos. Lo ideal es crear puntos rápidos, que permitan cargar la batería en una hora, combinados con una red más lenta de seis u ocho horas, el tiempo que puede tardar un usuario en recargar la batería del automóvil en su propia casa.
Contrasta el optimismo gubernamental con estos planes, con una realidad en la que estos coches carecen de autonomía para hacer grandes desplazamientos, puesto que las distancias de 500 kilómetros constituyen grandes pruebas para prototipos aligerados y cargados de baterías, mientras los científicos investigan todavía sistemas para facilitar la carga rápida de éstas, que en el mejor de los casos no estarán en el mercado hasta dentro de dos o tres años.
¡He aquí el plan “b” del gobierno de España para resolver el colapso creado por el exceso de capacidad instalada de generación eléctrica con energías renovables! ¡Ya lo tienen en consejo de Ministros!
Y yo me pregunto: ¿es esto realmente un proyecto razonable? Creo que mis dudas resultan bastante razonables, y sin embargo, no consigo otro plan para sortear la inminente explosión de una oferta eléctrica desbordante, en un mercado en recesión, que a muchos nos hará instalar un infernillo de gas butano encima de la vitrocerámica, para poder pagar la factura de la luz.
Etiquetas: renvoables, burbuja energética, burbuja inmobiliaria, presidencia europea, consejo, coche eléctrico, José Luis Rodríguez Zapatero, Miguel Sebastián
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[...] de CO2, mercados de emisiones y fabricación de sistemas de generación llamados limpios, así como apuestas como la europea y también especialmente española, como la del coche eléctrico, se c…. Con el desastre económico e industrial que se nos viene encima tras los gravísimos errores [...]
El titular es de ¡cojones!. (que acierto)Que güasa,joder. estos fascistas del regimen hispanistaní coronado son unos daltonianos demucho cuidado. eso si, solo en españa, porque fuera se rien de ellos más que de nosotros, los españoles.